10. Desvanecida en el aire

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Los meses habían transcurrido a una velocidad casi imperceptible, si miraba hacia atrás aún le daba vértigo recordar todos los sucesos que habían acontecido en su vida el último año, y era cuando finalmente todo comenzaba a encajar en su lugar y la paz parecía regresar a su vida, cuando más intranquila se sentía. 

- Ginny, ¿Qué sucede hija?- el hombre sostuvo su mano y le dio un suave pero reconfortante apretón. - Te noto algo distraída...
- No es nada... Solo estaba pensando...
- Lo haces mucho últimamente- su sonrisa era cálida, era la sonrisa de un padre preocupado- ¿Sucede algo?
- No me hagas caso papá, solo estoy cansada... 
- ¿El trabajo?
- Tal vez... Sin Harry se ha vuelto de lo más aburrido... solía pensar que trabajaba allí por gusto pero resulta que él tenía mucho que ver...-  sonrió suavemente para no preocupar a su padre.
- Harry... ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos... Espero que se encuentre bien, aunque seguro que así es.- desde que el señor Weasley había sido dado de alta, Ginny lo había puesto al tanto de las buenas noticias.  
- Si... yo también lo creo- le besó la mano y luego recogió el tazón de sopa de la mesa de luz. - ¿Quieres que te sirva un poco más?
- Está deliciosa, pero mejor guarda para tus hermanos...
- Oye... ¿Es la mejor excusa que se te pudo ocurrir?
- Realmente no tengo apetito... 
- Pfff está bien- su padre odiaba la sopa, en especial la que le recetaban los médicos, siempre encontraba creativas formas de evitarla- Voy a llevar estos a la cocina, ¿necesitas algo más? 
- Ah Ginny... Antes de que te vayas, quiero que platiquemos sobre algo... 
- ¿Qué ocurre? 
- Esa mujer...- se aclaró la garganta- La alfa que te acompañaba a la clínica...- el rostro de Ginny palideció de golpe al oírlo mercionarla - Una de las enfermeras me comentó que siempre llegaban juntas... Ella creyó que era tu...
- No es nadie.- al ver la expresión de sorpresa de su padre decidió suavizar sus palabras- Es.. Es una amiga... Una amiga de Harry. 
- ¿Amiga de Harry?
- Ujum, bueno nos conocimos por el... 
- Ya veo... ¿Y que clase de relación...?
- Papá por favor, no imagines cosas extrañas. Solo es una amiga, vive cerca del hospital así que solía verla cuando iba a verte...- tomó el tazón y se puso de pie rápidamente- Voy a lavar esto, descansa. 

No quería mentirle a su padre, no quería ser tan cortante y descortés, pero sabía que no podía ser honesta con él, así que la mejor solución era solo evadir el tema.
Incluso si quisiera ser honesta, no sabría que decirle exactamente, la relación entre ella y Pansy era... Complicada. 

Hacía más de medio año que mantenían una especie de relación física, dónde el sexo y la piel era lo primordial. Dormían juntas, comían juntas, pasaban tiempo de calidad, incluso se volvían algo íntimas y cariñosas, pero no había etiquetas. Nunca habían hablado acerca de lo que tenían, si es que tenían algo realmente. 

Ginny solía evadir esa clase de pensamientos, sabía que no la llevaban a ningún sitio, su relación con Pansy había iniciado de forma tempestuosa y terminaría de la misma manera, lo que mal anda mal acaba. 

Admitía para sus adentros que jamás creyó mantener el tipo de vínculo que ambas compartían, era algo más que solo sexo casual, podía sentirlo. Sin embargo, Pansy era una alfa y ella una beta, eso era algo que nunca podrían cambiar.
En su mente siempre aparecía la imagen de Pansy corriendo tras un hermoso omega en celo, marcándolo, formando una familia y abandonándola para siempre. 

Esa era su realidad, jamás podría darle a Pansy lo que todo alfa espera, su descendencia.
 Incluso en su ciclo de calor su compañía es inútil, su cuerpo no es capaz de aplacar la intensa necesidad de un alfa en celo. Ginny era muy consiente de ello y durante todo el tiempo que pasaron juntas solo se dedicó a esperar pacientemente en silencio a que llegara el día en que finalmente la desechara, cuando se diera cuenta de que solo era una beta ordinaria y que no podría darle lo que un omega. 
Sin embargo, los meses seguían pasando y ese día nunca llegaba, cuando creía que finalmente la descartaría solo se aferraba con más fuerza y eso la asustaba. Le daba tanto miedo que Pansy la soltara como le daba miedo tener esperanzas. 

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