La alarma solía sonar cuando Ginny ya se encontraba en la ducha, casi siempre la usaba únicamente como un seguro en caso de que accidentalmente se quedara dormida, aunque eso nunca sucedía.
Esa mañana se sorprendió al escuchar la melodía y darse cuenta de que aún seguía en la cama. Se removió molesta para intentar alcanzar el celular, la noche anterior lo habían dejado caer de la cama y no podía alcanzarlo fácilmente.
- Apágalo...- gruñó entre dormida.
- No puedo encontrarlo, lo dejaste caer y no lo recogiste anoche así que cállate.
- Mmmm- se volteó para abrazarla por la cintura y evitar que se cayera de la cama- ¿Es mi culpa? Todo lo que sucede siempre es mi culpa...
- Quítate no puedo alcanzarlo- tenía medio torso fuera de la cama y con sus manos buscaba el teléfono tanteado el suelo- Aquí, listo.
- Vamos a dormir un poco más- la arrastró por las sábanas para meterla de nuevo a la cama.- ¡Agh! Eso duele...
- Quita tus manos, debo ir a trabajar- soltó su nariz del fuerte apretón con el que la había agarrado- Vístete, debes irte antes de que salga de la ducha.
- No seas tan fría conmigo~ anoche no me dejabas salir de la cama ni para beber agua y ahora quieres echarme a primera hora de la mañana- le dedicó un puchero con sus labios que pretendía verse tierno e inocente- Eres tan cruel...
- Cierra la boca. No te pedí que te quedaras, simplemente haces lo que quieres.
- Y quiero quedarme contigo en la cama- la tomó con más fuerzas pegándola a su cuerpo desnudo- Quiero devorarte otra vez... Verte así me da mucha hambre...
Sus manos fueron bajando por la curva de la cintura hasta llegar a sus muslos, se sentían suaves y redondos, amaba apretar con fuerza esa parte del cuerpo de Ginny.
El agarre era algo violento y descarado pero extrañamente no se sentía mal, su cuerpo se había acostumbrado a la indecente forma de ser de Pansy. Hacía ya varias semanas que tenían ese tipo de encuentros, dónde se entregaban a los placeres de la piel y el deseo y dejaban de lado sus sentimientos y el profundo rechazo que sentían por la forma de ser de la otra.
La verdad era que sus personalidades eran completamente opuestas, pero sus cuerpos tenían demasiada química a pesar de ser Alfa y Beta, se sentían muy a gusto la una con la otra, y como Ginny era Beta no podía culpar a las feromonas de Pansy, ya que no era capas de sentirlas no afectaban en absoluto su juicio. El echo de sentirse atraída por ella y de desear su cuerpo era algo completamente real y voluntario. Al menos en parte.
Había aceptado a regañadientes dejar que Pansy se volviera una constante en su vida, aún tenía un guarda espaldas pero solo la acompañaba por las noches cuando salía tarde del trabajo, Pansy la visitaba en su departamento casi a diario, excepto por los días que Ginny tenía mucho trabajo, habían acordado que no se interpondría en su vida diaria ni alteraría sus rutinas y lo más importante, nadie, absolutamente nadie, debía saber de su relación, especialmente su familia, amigos y compañeros de trabajo.
Al principio las peleas y discusiones eran casi diarias, los golpes surgían de vez en cuando, pero sobre todo eran gritos y reproches. Pansy era en extremo descarada y egoísta y Ginny odiaba que creyera tener total impunidad para hacer lo que se le plazca, por ello los roces eran inevitables.
Con el pasar de los días ambas fueron cediendo, acostumbrándose lentamente a la forma de ser de la otra, no había forma de que se llevaran perfectamente bien, pero al menos ya no peleaban o al menos no seguido.
- Me voy a duchar, vístete y vete cuando termines.- comenzó a colocarse su bata.
- ¿Quieres que nos duchemos juntas?
- No creo que mi humilde ducha sea de tu agrado, no hay agua caliente ni una tina.
- Bueno... No necesitamos agua para calentarnos...
- Prefiero morir de frío.- caminó hacia el baño y cerró la puerta tras de si.
- Es su forma de pedirme que vaya - se puso de pie y la siguió.
°°°
(+18 GL)
Sabía que debía detenerla, pero también sabía que no la escucharía en absoluto. Quizá un empujón serviría o tal vez un jalón de cabello, pero ¿A quién quería engañar?
En vano intentaba concentrar su mente en cualquier cosa que no fuera el placer que estaba sintiendo. La avergonzaba imaginarse que cualquier persona podría estarlas escuchando, las paredes eran realmente delgadas y aún no entraban en el departamento.
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Por error
أدب الهواةPansy es todo lo que siempre quiso ser, millonaria, exitosa, hermosa y peligrosa. Lo único que falta en su vida es un broche de oro... Una hermosa pelirroja remueve su mundo y se vuelve la presa perfecta. Pero... ¿Quién es el verdadero cazador? En...
