Ser Alfa era un mérito para muchos miembros de la sociedad, el simple hecho de haber nacido con aquél segundo género suponía un logro y para muchos un regalo divino.
Nacer como Alfa le garantizaba a la persona varias cosas, en primer lugar, el respeto y temor de muchos betas y omegas inferiores. En segundo lugar, un buen puesto dentro de la sociedad ya que los Alfas poseen un desarrollo cognitivo superior, por lo tanto se los considera como prometedores ciudadanos exitosos. Y en tercer lugar, superioridad por sobre los demás géneros.
Pansy no había escrito esas reglas, de hecho no le importaban en lo más mínimo. Pero sabía acerca de esos temas gracias a la exhaustiva educación racial y clasista que su familia le había inculcado durante toda su niñez y parte de su adolescencia. Su árbol genealógico estaba compuesto principalmente por Alphas de sangre pura, solo algunos genes omegas hacían su aparición, aunque ella estaba convencida de que eran más de los que le gustarían admitir a sus padres.
Etiqueta, reglas de conducta, formalismo, tradición, apellido y bla bla bla. Nada de eso le era de importancia, desde pequeña había descubierto la diversión en rebelarse contra todo lo que su familia quisiera. Sin embargo no podía negar que amaba ser Alpha. Había nacido para ser una líder, un espíritu libre y salvaje que no podía ser domado por nada ni por nadie. Amaba tener el control de todo, someter a quien fuera a sus deseos, conseguir absolutamente cualquier cosa. Nada era inalcanzable para ella, o eso era lo que creía.
°°°
La noche era impecable, la brisa otoñal era perfecta para salir a dar un paseo, esa clase de clima ponía a Pansy de muy buen humor. Podía vestir ropa holgada y andar sin abrigo.
Aunque estaba acostumbrada a ser escoltada por su chófer a todos lados, esa noche decidió salir sin compañía, necesitaba tiempo a solas de vez en cuando.
Tomó su lugar en el sector privado del bar, sentándose junto a la ventana, la vista nocturna de Londres era realmente cautivadora, aún más esa noche. El ambiente era extremadamente tranquilo, no había fila en la entrada, lo que indicaba que el club no estaba ni siquiera a la mitad de su capacidad. Eso era algo bueno, la privacidad y la tranquilidad era algo que apreciaba mucho. Especialmente en las noches en que iba de casería.
No era extraño que su mera presencia generara un revuelo en cualquier lugar al que iba. Su inigualable belleza sumada a su insuperable seguridad y confianza, la hacían verse despampanante. El lugar se volvía más agradable por el simple hecho de poder admirar su presencia o al menos eso es lo que muchos pensaban, sobre todo aquellas personas que quedaban aturdidas con su imagen y no conocían realmente su personalidad.
Pansy atraía todas las miradas, hombres, mujeres, Alphas, betas y omegas. Nadie podía resistirse a voltear la vista cuando ella hacía su aparición. Su elegancia y su belleza le daban distinción entre el resto de las personas, era casi inevitable no posar los ojos en ella, como si una fuerza invisible generara un campo de atracción magnético imposible de evitar, algunos luchaban contra el impulso, otros simplemente se dejaban llevar.
Por supuesto que ella era muy consiente de lo que provocaba en las personas, aquellas pobres victimas que no podían resistirse a sus impulsos más primitivos y por ignorancia se atrevían a jugar con fuego, esas eran sus favoritas, almas frágiles que podía quebrar con el más mínimo esfuerzo. Aunque admiraba a aquellas que le suponían un poco más de esfuerzo, podía jugar por más tiempo y divertirse por un rato.
Mientras se tomaba un momento para admirar la hermosa vista nocturna notó por el rabillo del ojo a un pequeño Omega sentado en una esquina que no dejaba de mirarla. Parecía algo vanidoso y atrevido pero era realmente lindo, esbelto, adorable, sensual, justo de su tipo.
"Mi cena de esta noche ya está aquí" pensó ni bien noto como se estremecía con solo una sonrisa de su parte.
- Es menor de edad, ni lo pienses.- sus impuros pensamientos fueron abruptamente interrumpidos por el hombre que ahora le bloqueaba tan magnifica vista.
- ¿Siempre acostumbras interrumpir los pensamientos de los clientes?- retiró su mirada del muchacho para clavar sus ojos en el mesero a su lado- Que impertinente.
- No acostumbro a hacerlo, solo sucede cuando se que van a cometer un delito. Debo proteger la reputación del lugar.
- Pfff Si realmente te preocupara su reputación serían más selectivos con los miembros que admiten.- un gesto de disgusto cruzó su rostro- Ya dejan entrar a cualquiera a este lugar.
- ¿Cómo se encuentra en esta hermosa noche señorita?- ignoró por completo su provocación.
- Muy bien, la noche es joven.- volteó nuevamente para darle otra mirada seductora al muchacho- Me llevaré ese lindo Omega a casa esta noche.
- Lamento tener que ser yo quien te de la mala noticia. Ese pequeño tiene tan solo diecisiete años y su padre es un político corrupto muy desagradable.
- ¿Realmente es menor?- el interés que había sentido hasta hace solo unos instantes se esfumó por completo.- Que desperdicio. Iré tras el en unos años.
- Está comprometido.
- ¿Vas a tomar mi orden o te quedarás a conversar?- cualquier otro día le habría seguido el juego y habría conseguido irritarlo, pero esa noche no estaba de ánimos.
- Disfruto tanto de tu compañía que olvide por qué estaba aquí. - era una de las pocas personas que se atrevían a responder al sarcasmo de Pansy de la misma forma.
- ¿Por qué atiendes las mesas? No me digas que tus cócteles son tan mediocres que has sido denigrado a mesero... Que mal por ti, te dejaré una buena propina para que te compres algo bonito- lo escaneó con sus ojos de pies a cabeza- Tal vez un suéter decente.
- Siempre tan elocuente... Nos falta personal esta noche.
- Creí que el lugar estaba vacío, además del puberto y nosotros no hay un alma por aquí. Parece que la popularidad de este lugar se fue por el drenaje.
- Aún así viene...- intentó ocultar su evidente enfado tras una cordial sonrisa, pero eso no engañaba a nadie, muchos menos a la Alpha.
- Me gusta la vista. Y la mitad del edificio me pertenece.
- Cierto..- recobrando su postura profesional le sonrió cortésmente- ¿Qué desea que le sirva madame?
- Esfuérzate un poco más en disimular tu odio cariño, cualquiera pensaría que te irrita mi presencia.- una sonrisa burlona adornó su hermoso rostro sarcástico- Un Manhattan.
- Enseguida, con su permiso.
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Por error
Fiksi PenggemarPansy es todo lo que siempre quiso ser, millonaria, exitosa, hermosa y peligrosa. Lo único que falta en su vida es un broche de oro... Una hermosa pelirroja remueve su mundo y se vuelve la presa perfecta. Pero... ¿Quién es el verdadero cazador? En...
