11. Conejita rebelde

85 7 0
                                        

Dos años después...

Cuando Pansy regresó a Londres, luego de estar dos años en el internado suizo al que sus padres la habían presionado para ir, se encontró con que todo se había vuelto un desastre.
Su informante, el que había contratado para proteger a Ginny y mantenerla informada sobre su actividad, había sido sustituido por un fraude que le proporcionaba información falsa. Su falta de comunicación, sumado al exceso de trabajo habían dificultado aún más el que pudiera enterarse antes de todo lo que estaba sucediendo.

Fue gracias a la increíble y extensa campaña de búsqueda, impulsada por Draco Malfoy para encontrar a su pareja, que Pansy supo que algo no andaba bien. Estaba residiendo en el punto más recóndito del planeta y aún así la información había llegado. Si Draco había impulsado una búsqueda de tal magnitud eso solo podía significar que estaba desesperado, y dónde Harry Potter estaba Ginny también.

Cuando finalmente logró estar al tanto de la situación tomó el vuelo más próximo para volver a casa, hizo oídos sordos a los regaños y amenazas de sus padres y escapó antes de que encontraran la forma de detenerla. Si bien Pansy era una rebelde incurable y jamás había respetado las absurdas exigencias de sus padres, no podía burlar del todo su autoridad, después de todo eran personas con muchas influencia y peso social. 

Al llegar al aeropuerto su identidad fue sustituida al igual que su perfil y apariencia, sabía que algo no andaba bien, sus padres estaban más obsesionados que nunca con mantenerla alejada del país. Mientras escapaba de los matones de su madre y se escurría entre las multitudes, su mente solo podía pensar en una cosa. Lo sabían, las habían descubierto.

Parte de las razones por las cuales aceptó el trabajo en el internado suizo fue para evitar levantar sospechas con su familia. Sabía que su comportamiento había sido algo sospechoso, sobre todo por lo bien portada y tranquila que se había mantenido mientras estaba viviendo con su novia.
Decidió aceptar la propuesta de sus padres y viajar lejos, lo más lejos posible para desviar la atención y que no pusieran sus ojos en Ginny. Sus padres eran pavos reales de la alta sociedad ante los ojos del público, solo ella sabía de lo que eran capaces cuando se sentían amenazados, de lo terribles o monstruosas que se volvían las personas cuando sus intereses parecían verse comprometidos. 

Era hasta entonces que se daba cuenta que todos sus esfuerzos habían sido en vano. Sin dudas sus padres sabían algo, y lo que era aún más peligroso, no la habían enfrentado, al contrarío la enviaron lejos, dónde estaría ocupada e incomunicada. El plan perfecto.
 Y en efecto, sus peores temores se hicieron realidad cuando finalmente llegó a la entrada del departamento de Ginny y vio a una familia  que estaba subiendo por las escaleras.

- ¿Porqué tienes la llaves del lugar?- sabía que debía mantener un perfil bajo, de seguro sus padres la estaban siguiendo, por ello intentaba mantener la calma.
- ¿Cómo dice?- era una mujer de mediana edad con el cabello rubio y rizado, prendidos a sus piernas dos pequeños idénticos a ella- Es mi casa... Nuestra casa.
- ¿Qué?- necesitaba explicaciones.
- Ah... nosotros l-la rentamos... hace algunos meses- ocultó a los niños tras ella- La dueña nos dio las llaves, ¿Hay algún problema?- Pansy miró a los niños y luego a la mujer, se veía algo asustada.
- No, ninguno.- se acercó para hablar, pero al verlos retroceder supuso que no tenía la mejor cara, así que se detuvo- La inquilina anterior... ¿Sabe dónde está?
- No, lo siento. No somos de por aquí- se oía más relajada luego de saber que no iba tras ella- Podría hablar con la dueña... Quizá ella la pueda ayudar.

Pansy solo se alejó caminando a toda prisa, sin dudas todo se había ido al carajo. Ginny no dejaría su lugar por nada del mundo, tampoco había encontrado a su padre en el hospital, algo grande había sucedido y debía averiguarlo cuanto antes.

Por errorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora