Capítulo 14

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Jungkook estaba nervioso y un tanto desesperado porque su madre tenía que haber llegado por la mañana para cuidar a Minah, pero ya era después de medio día y él seguía en casa junto a su hermana.

—¿A dónde vamos, Kookie? —Minah preguntó mientras tomaba el bálsamo labial que el omega dejó sobre el mueble de la habitación de sus padres, colocándose un poco en sus dedos para acercarlo a su nariz y olerlo con la frente arrugada.

—Tú no irás a ningún lado —Jungkook murmuró mientras colocaba un poco de sombra en sus ojos, difuminándolo cuidadosamente con sus dedos mientras vigilaba a su hermana por el rabillo del ojo, conteniendo una sonrisa porque Minah estaba tomando todo lo que el omega usaba para verlo con curiosidad—. Voy a ayudar a un amigo, no puedes ir.

—¿Ayudar? —la niña preguntó con voz aguda, ladeando el rostro cuando el omega asintió distraído—. ¿Ayudar a qué?

Jungkook se detuvo para pensarlo un momento y carraspeó cuando sintió sus mejillas rojas.

—A pintar —se encogió de hombros mientras peinaba su cabello, sonriendo cuando se miró en el espejo del tocador de su madre y estuvo satisfecho con su apariencia.

—¿Y por qué te arreglas tanto para pintar? —Minah preguntó mientras se levantaba del asiento en el que también estaba Jungkook, caminando alrededor con un puchero que se hizo más prominente cuando se abrazó a la espalda del omega y olfateó su aroma dulce, frotándose en su ropa—. Yo también quiero ir.

—Lo siento, Minah. Esta vez no puedo llevarte —el omega se dio la vuelta para enfrentarla y la abrazó por los hombros aunque esta se quejó por la negativa, apretándole contra su cuerpo mientras frotaba su espalda suavemente, apartándose un poco para mirarla a los ojos—. Ayer jugué contigo toda la tarde y horneamos galletas juntos. Volveré antes de que te vayas a dormir.

—Pero mañana vas a ir otra vez con papá y Saeun —murmuró con un puchero y los ojos aguados, volviendo a refugiarse en los brazos del omega que suspiró con una sonrisa.

—Tengo que trabajar para que no te falte nada —Jungkook se inclino y la dejó frotarse contra su cuello para llenarse de su dulce olor a melocotón que siempre la calmaba cuando estaba a punto de llorar, acariciando su cabello largo hasta que su menudo cuerpo se relajó.

—Te quiero a ti —murmuró temblorosamente contra la camisa que apretó con fuerza entre sus manos, separándose un poco del hombro de su hermano para mirar a un lado cuando escuchó el ruido de la puerta ser abierta y después cerrada de nuevo. Minah olfateó con fuerza y miró al omega con ojos brillantes cuando este le sonrió—. ¿Es mamá? Ya llegó, Kookie.

—¿Por qué no vas a saludarla? —Jungkook le dijo mientras se ponía de pie, asintiendo a su hermana cuando está lo miró con un poco de duda antes de salir de la habitación para correr a su madre. El omega vio por la puerta abierta cuando Minah se puso de puntitas para dejar un beso en la mejilla de Haneul, y sonrió cuando esta chilló contenta en los brazos de una cansada Leehi que miró a su único hijo con pesar cuando este salió de su habitación.

—¿Vas a salir? —preguntó cuando notó su atuendo y su cabello peinado, preocupada al verlo asentir con un poco de prisa—. Lo siento, se me hizo tarde porque no encontraba mi dinero y Haneul no dejaba de llorar... También se te hizo tarde, ¿verdad?

—Bastante, tengo que irme ahora —dijo apresurado mientras se colgaba en el hombro el bolso que había dejado sobre la mesa, abrazando rápidamente a la omega y a la bebé en sus brazos que llenó su mejilla de baba cuando quiso darle un beso—. Solo serán unas horas.

—No regreses solo por la noche —Leehi le dijo antes de que Jungkook saliera por la puerta con una sonrisa en el rostro. La omega suspiró cansada y vio a Minah poniendo galletas en un pequeño plato que colocó frente a ella, mirándola emocionada.

Between Us | TKDonde viven las historias. Descúbrelo ahora