—Kookie, hueles extraño.
El omega sonrió mientras peinaba con ternura el cabello castaño de Minah, deshaciendo los nudos que se habían formado mientras la cachorra tomaba una siesta después del desayuno. A su hermana no le gustaba que sujetaran su cabello porque le encantaba lucir que ya casi le llegaba a la cintura, Jungkook tuvo que negociar con la pequeña para que se dejara hacer aunque sea una coleta, a cambio ella le puso algunas horquillas para el cabello.
—¿A qué huelo, pequeña? —preguntó mientras le daba un vistazo a la cuna de Haneul, verificando que la bebé seguía durmiendo en la posición correcta.
—No lo sé, hueles bonito —Minah balanceaba sus pies mientras el omega le quitaba los cabellos que cubrían su frente, teniendo cuidado de no estirar demasiado al ponerle la goma de pelo—. Hueles como cuando te quedas dormido, es relajante.
Jungkook de inmediato entendió que se refería a que su lobo estaba tan calmado y satisfecho que la cachorra lo notaba en su aroma. Y es que el omega ya no se quedaba trabajando después de la hora que su padre le pedía, en su tiempo libre leía, practicaba lo que aprendía sobre costura o iba a casa de Taehyung a recibir mimos mientras conversaban.
Su lobo no podía estar más satisfecho y saludable.
—¿Te gusta o huele mal? —la cachorra negó efusivamente cuando Jungkook terminó de peinarla, levantándose de la cama de un salto.
—Me gusta mucho, Kookie —el omega también se puso de pie y se alertó al escuchar unos débiles balbuceos. La voz de Minah había despertado a Haneul otra vez—. Es tu turno, dime a qué huelo yo.
—A bebé, pequeña. Todavía no se define tu aroma —Jungkook se acercó a la cachorrita en la cuna y sonrió enternecido cuando Haneul parpadeó confundida. La bebé arrugó su nariz enfurruñada por haber sido despertada, pero alzó sus brazos al reconocer el aroma dulce del omega incluso antes de ver su rostro, abriendo y cerrando sus manitos, lloriqueando para que la cargara.
—Ya quiero descubrir cuál es el olor de mi lobo, Kookie. Me gustaría oler a... papas. Las papas que cocina mamá son deliciosas —Minah se dio la vuelta y se dirigió hacia Jungkook al darse cuenta que el omega no la estaba siguiendo, poniéndose de puntillas para besar la mano de la bebé que se quejó por el movimiento brusco.
—Es un aroma interesante, Minah —Jungkook miró a la pequeña correr por la habitación hasta la caja donde su madre guardaba sus cosas. Minah sacó su osito de peluche y una bolsa con la ropa que tenía el juguete.
—Oye, Kookie, no olvides que dijiste que le harías más ropita —la pequeña se detuvo para mirarlo hasta que el omega afirmó con la cabeza y después salió corriendo hacia el salón, Jungkook la escuchó jugar con el peluche mientras miraba a la bebé que se removía entre sus brazos para llamar su atención, la cual llenó de besos en las mejillas regordetas hasta hacerla reír, acomodándola en su hombro para que la cachorrita pudiera olfatear su cuello mientras la revisaba, sonriendo al sentir la nariz chiquita rozando su piel.
—¿Qué tienes, bebé? —el omega olió la ropa de la cachorrita pensando que quizá había ensuciado su pañal, pero la bebé seguía limpia—. ¿Tienes hambre o solo quieres mimos?
Haneul se frotó contra su cuello.
—Koo —balbuceó la cachorrita y el omega suspiró mientras salía de la habitación de las dos niñas, eso significaba que Haneul solo quería estar en sus brazos, una costumbre de la cual su madre era culpable.
A la cachorrita no le gustaba que no la tuvieran cargada en cada momento, por lo que poco a poco la fueron acostumbrando a sus sillitas, al sofá y al tapete que le ponían en el suelo. Haneul también estaba aprendiendo a hablar y desde sus primeras palabras fue evidente que la cachorrita iba a ser parlanchina.
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Between Us | TK
Fanfiction"¿Estás seguro?" En una ocasión había oído "Piénsalo bien, porque si esto llegara a más... ¿No has pensado en lo difícil que será que te dé hijos? No es como un verdadero omega... No por completo, sin ofender al chico... Tú sabes a lo que me refiero...
