Historia de amor muerta y desesperanzada

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A vedes yo también me pregunto lo mismo.

Quiero decir, ¿no es extraño todo? Quizá solo los polos opuests se atraen. Debí haber puesto mayor atención a las clases de ciencias. Que las cosas rotas no se pueden reparar, y que los cristales cortan. Te cortan. Nunca fue mi intención hacerte daño. Per por otra parte, siempre dijiste que no habría futuro. Fui un maldito iluso, al negártelo. No había futuro porque yo no tengo eso. Estoy roto. Ni siquiera sé por qué te di esperanzas, cuando eran falsas ilusiones. Ahora me doy cuenta de que las rosas que te mandaba cada mañana tenían espinas. Qué irónico. Nunca dejaré de hacerte daño. Y sigues queriendo estar ahí por mí. Tú veías... tú veías estrellas en mi ojos negros, cuando en realidad son sinónimo de un agujero negro. Inocente, te dejaste engañar, y diste por hecho que mi piel pálida se debía a mi odio al sol. Que los latidos de mi corazón apenas se notaban por pura coincidencia. Y nunca, nunca, le dimos importancia.

Te avisé y te avisaron; y ahora te pregunto: ¿realmente merece la pena querer a alguien ya muerto?

Cuando las luces se apaganHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora