54

1.5K 118 0
                                        


–Alice, no puedo quedarme aquí y esperar por…–, comencé con incredulidad, mi ansiedad tomó el control de mis emociones y revolvió la olla en mi cabeza. Mi teléfono comenzó a sonar nuevamente en mi mano y miré a la persona que llamaba antes de torcer mi rostro. en desesperación e ignorándolo, –¡Urgh! Dios.

–¿Qué pasa?– Alice me preguntó, como si no supiera el problema que estaba teniendo en ese momento.

–El problema es que cada hombre y su perro me están llamando porque literalmente desaparecí anoche y yo ¡No puedo contestar ninguna de sus llamadas!– Le espeté rápidamente.

Desde el amanecer recibía llamada tras llamada de todos los que tenían mi número. El clan y las manadas me llamaban sin parar y no podía levantar el teléfono para decirles por qué había desaparecido de repente. La parte más difícil fue saber que probablemente estaban pensando que había decidido en el último minuto huir mientras pudiera. Probablemente pensaron que había tenido dudas sobre enfrentar a los Volturi, pero ese no fue el caso. Sólo desearía haber podido responder y decirles dónde estaba y qué estaba haciendo, pero no sabían que Alice había regresado con la solución a nuestro problema.

Sabía que los Vulturis estaban en camino, si no que casi allí.

Con un nudo en la garganta apagué mi teléfono y lo deslicé en mi bolsillo trasero cuando llegamos a las afueras de Forks. Suspiré, pasando mis dedos por mi cabello. La culpa que sentía ahora era insuperable y era algo de lo que Jasper ni siquiera podía deshacerse. Sentí como si los estuviera dejando que se las arreglaran solos; sin sonar cabezón, yo era la persona más fuerte que tenían de su lado y, de repente, había desaparecido de ellos. Sin mencionar lo preocupados que probablemente estarían Paul, Jacob y Esme. Ahora podía ver sus ceños fruncidos de preocupación, imaginarlos en mi cabeza mientras pensaban en la posibilidad de que algo me hubiera sucedido.

–Me necesitan Alice–. Suspiré con desesperación.

–Y estarás allí–. Ella me dijo, –Pero no de inmediato.

–Soy la peor persona del mundo–. Gruñí. Sólo esperaba que si estaban preocupados por mí no dejaran que eso los afectara porque los Volturi verían esa debilidad y la usarían a su favor.

–No lo eres. Ellos lo entenderán–. Jasper trató de consolarme.

Nahuel y su tía acababan de separarse de nosotros, estarían esperando a una distancia segura el momento adecuado mientras Alice, Jasper y yo tomábamos un atajo a través de Forks para llegar más rápido al campo de batalla.

Dios, odiaba llamarlo campo de batalla.

Ni siquiera tuve la oportunidad de despedirme de nadie, en caso de que mi visión realmente sucediera, y eso realmente me partió en dos. La última interacción que había tenido con muchos y me hizo sentir físicamente mal. Otro problema que mi cerebro sobreanalizador evocó fue que la asociación entre las manadas y nosotros quedaría expuesta y si los Volturi no nos mataban por Renesmee, seguramente nos matarían por eso. Aro sabría que estaba emparejado, como lo llamaban, con un hombre lobo y eso significaba un desastre.

No podía mantener la calma. Ni ahora ni aquí cuando no sabía lo que estaba pasando. Alguien podría estar muriendo, los Volturi podrían estar señalando con el dedo.

Mi corazón latía erráticamente en mi pecho, las palmas de mis manos sudaban.

–A-Alice–. Tartamudeó.

–¿Qué?– preguntó suavemente, acercándose a mí.

–Y-yo– puse mi mano en mi pecho, –No puedo respirar.

Jasper caminó hacia mí pero se mantuvo a un metro de distancia, era como si estuviera tratando de consolarme pero al mismo tiempo darme el espacio necesario.

AFTER DARK | PAUL LOHOTE - TRADUCCIÓN Donde viven las historias. Descúbrelo ahora