Me tropiezo. Varias veces. Nunca había estado tan nerviosa y asustada a la vez. Supongo que es culpa mía, pensaba que mi padre iba a estar bien, él no tiene nada que ver con este mundo y debería de estar a salvo en casa viviendo su vida normal, pero no es así.
Vuelvo a escuchar su grito y empiezo a correr más rápido, pero llego a un punto en el que estoy perdida. Me paro a reconocer el terreno donde estoy, pero para mi desgracia nunca había estado por esta parte del bosque.
-¡Elisa, espera! -dice Travis que se me acerca por detrás corriendo- No puedes ir sola por aquí, es una parte muy frondosa y te puedes perder fácilmente, además no sabes lo que te puede estar esperando cuando encuentres a tu padre.
- ¡Pues entonces ayúdame! -digo medio llorando-Tu lo conoces mejor, venga dime ¿de donde vino el grito?
Travis empieza a correr y se adentra en lo más profundo del bosque. De vez en cuando mira hacía a tras para asegurarse de que le sigo. Llegamos a un claro y Travis ya no sabe por donde ir. Claramente él no ha visto el rastro de sangre que había debajo de uno de los pocos árboles que hay en esta zona. Temblando me acerco y miro asustada a Travis pensando que igual habíamos llegado demasiado tarde. Seguimos el pequeño rastro de sangre y cada vez iba aumentando, y con él mis preocupaciones. Pero de repente le veo, tirado en el suelo en un charco de su propia sangre. Corro hacía él y me pongo de rodillas a su lado.
-Papá -digo entre sollozos- ¿estás bien?
-Elisa, mi niña, te tienes que ir de aquí, corre a algún lugar seguro, -dice en unentrecortado hilo de voz - es una trampa, hija, yo soy el cebo, ¡vete ya y sálvate!
Miro a Travis en busca de alguna respuesta, el se encoge de hombros y entre los dos levantamos a mi padre del suelo. << Te llevaremos a un lugar seguro, todo saldrá bien papá>> Repito una y otra vez, ya no solo por calmar a mi padre, si no para creérmelo yo. Dicen que si dices una mentira muchas veces se acaba convirtiendo en verdad.
Cuando ya le tenemos entre nuestros hombros algo sale de los árboles y entra en el claro. Travis y yo nos paramos en seco, y observamos al monstruo que tenemos enfrente nuestro. Paso rápidamente mi mano por la superficie fría y lisa, y al instante tengo el arco en las manos y el carcaj lleno de flechas a la espalda. Miro a Travis y el también tiene la espada en las manos. Mi padre vuelve a estar en el suelo , pero esta vez con los ojos bien abiertos y expectantes, aunque se sigue presionando la parte de la barriga donde tiene la herida, la cual esperemos que no sea mortal.
-¡Lo del campamento ha sido solo un aviso, niños! El mundo tal y como lo conocéis va a ser destruido dentro de muy poco- dice un minotauro con una sonrisa triunfante en la cara.
-¡Eso será si no nos oponemos! -grita Travis, y empieza a correr con la espada en posición de ataque.
Mi segunda flecha revota en su dura piel, igual que la primera, aunque no me rindo. Le sigo lanzando flechas a diferentes partes del cuerpo para ver si hay alguna zona más blanda, pero parece que no, así que decido luchar con la daga que tengo atada al cinto.
Travis ha conseguido darle algunos cortes, pero él está lleno de sangre y de golpes por todos lados, me pongo a su altura y empezamos a luchar. Los ruidos de la pelea hacen que algunos campistas que están por la zona se acerquen a ver que está pasando. Uno de ellos saca a mi padre del medio, chico listo, y los demás se unen a la lucha. Después de un rato nosotros ya estamos agotados y el minotauro pelea como si nuestros cortes no lo hirieran.
-¡Os lo avisé, niños! ¿¡Enserio pensabais que podíais vencerme? -Se empieza a reír y atrapa al campista más cercano a él -y ahora él va a sufrir por vuestra estupidez.
-¡No! ¡Sueltale! -grito y me acerco hacia ellos involuntariamente- ¡Sueltale! Si quisieras matar a alguien ya lo habrías hecho, ¿qué quieres de nosotros?
-Justamente a la que buscaba, ¡qué suerte he tenido! -dice saltando al campista que tenía agarrado- Bueno, Elisa, buena pregunta, te buscamos a ti.
-¿A mi? ¿Por qué me queréis? -digo retrocediendo un poco. Travis se pone a mi lado y agarra la espada tan fuerte que se le está poniendo roja.
-Es una suerte que no haya venido tu dragoncito, ¿verdad? Si no sería todo un poco más difícil.
De repente, y sin darme tiempo a reaccionar, el minotauro me agarra de la cintura y me intenta ahogar, todo mientras de ríe. Antes de desmayarme puedo oír gritar a los campistas, pero por encima de todos ellos a Travis.
Me despierto en medio de un bosque, un bosque extraño, lleno de sombras y oscuridad. Me siento y espero a que mis ojos se acostumbren a la oscuridad y puedan ver algo. Mientras espero noto que todavía me cuesta mucho respirar y que tengo varias heridas por el cuerpo. Lo último que recuerdo es casi morir asfixiada y cuando ocurrió eso no tenía esos cortes, lo que me hace preocuparme más. Poco a poco mis ojos empiezan a distinguir unas cosas de las otras. Veo una mini cascada entre dos rocas donde se forma un pequeño arcoiris, lo que hace que se me encienda una bombilla. Busco rápidamente en mi bolsillo, y gracias a los dioses encuentro un dracma. Rezo entre dientes mientras tiro la moneda al agua y pienso en el campamento mestizo. Por acción divina el mensaje iris funciona, ya que ahora estoy mirando a Quirón y a Travis en el despacho del primero.
-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? -digo con la voz entrecortada.
-¡Elisa! ¿Elisa, eres tu? -dice Quirón sorprendido
-¡ELISA, POR LOS DIOSES, ESTAS VIVA! -dice Travis casi gritando- ¿estás bien? ¿dónde estás?
-Sí, estoy bien, más o menos, pero no se donde estoy, es decir, estoy en un bosque pero no se donde -digo encogiéndome de hombros- ¿está mi padre bien?
-Sí, muy preocupado, pero bien -dice Quirón asintiendo- Elisa no te preocupes, te vamos a encontrar.
-Eisa, hay algo detrás tuyo, ten cuidado, ¡ELISA! -dice Travis y solo me da tiempo a girarme y a gritar al ver lo que se me está acercando.
ESTÁS LEYENDO
Vida de una semidiosa
FanfictionElisa es una chica de 15 años que vive en Nueva York. Ella siempre ha sabido que era diferente a los demás, pero no sabía porque. El primer día de las vacaciones de verano, Elisa se despierta y su padre la dice que se va de campamento. La habla de...
