Corro... me duelen las piernas del esfuerzo... se me nubla la vista por el sudor que baja por mi frente... la bestia sigue acercandose.
Ruge, y lo oigo a solo unos metros tras de mi, intento correr más rápido paro al parecer mis piernas prefieren ir más despacio. No tengo nada para defenderme y sigo corriendo. De repente noto su garra en mi hombro, 《Elisa... Elisa...》
-Elisa, despierta o llegaremos tarde, vamos. -dice una voz. Pero no es una voz monstruosa, si no una voz familiar. Suena como.. como Annabeth
-¿Annabeth? ¿Eres tu? -digo abriendo poco a poco las ojos- No sigo soñando, ¿verdad?
-¿Acaso estabas soñando conmigo? Anda levanta, -debe de tener todavía cara de terror porque ella ya se ha dado cuenta de lo que me pasa- Es normal que los semidioses tengan sueños. Todos los tenemos, tranquila. Pero no te vuelvas a dormir, levántate y vístete.
Una vez pasado el shock del sueño me levanto y me visto, mis hermanos, salvo Annabeth, todavía siguen durmiendo. Menos mal que dejé hecha ayer por la noche una mochila con todo lo necesario: Ropa de recambio, armas, libros, comida, algunos dragmas y más armas.
Cuando llego a la casa Grande veo que no soy la última, y eso me alegra.
-Falta Percy, qué raro ¿verdad? -dice Clarisse cruzandose de brazos. Veo a Annabeth y me pongo a su lado.
-Buenos días, -dice dedicándome una sonrisa, y me guiña un ojo- Que alguien me recuerde por que ha venido Clarisse, por favor.
- Por si acaso a los romanitos se les cruza un cable y quieren patear tu inteligente culo fuera de allí, cosa que yo haría. -Esto último lo dice en bajo, pero no lo suficiente para que los demás no lo escuchemos.
Somos un grupo de unos cinco, y ahora con la llegada de Percy de seis. Cuando nos disponemos a partir aparece el chico con el que me encontré el otro día y en el bosque, ¿cómo se llamaba? ¿Nico?... Sí, Nico
-¿De verdad os ibais a ir sin mi? Que desilusión, no me lo esperaba para nada. -dice Nico con cierto sarcasmo.
-Ya estamos todos, vamonos.
Salimos del campamento y empezamos a andar por sendas. la ruta se basa andar descansar y repetir. Andamos lo que me parece más o menos un día y cuando ya no puedo más, Quirón se para y señala hacia abajo.
-Es allí, vamos.
Cuando llegamos abajo tenemos que pasar por unas grandes puertas para entrar.
Toda la gente nos mira mientras entramos y nos dirigimos a su 'cuartel general'.
- Elisa, lo siento pero te tienes que quedar aquí. No creo que sea buena idea que entres, sinceramente.
No me queda más remedio que esperar, porque negarme sería perder el tiempo, además hace un día precioso, hace calor pero corre una brisa fresca que te da energía, y no os voy a mentir, estoy agotada, nunca había andado tanto y necesito un descanso. A si que decido dar una vuelta, ya la gente no me mira con tan tanto descaro como antes, pero si que me tienen controlada con el rabillo del ojo.
Me doy cuenta de que están divididos como nuestras cabañas, pero es diferente, ellos están divididos en legiones, o eso creo recordar.
Todos los romanos visten una camiseta morado con las letras 'SPQR' en el pecho. Corren de un lado para otro y el ruido del acero contra acero suena en los patios.
Me alejo de todo el jaleo y veo que no solo es un campamento, si no que también hay casas , tiendas e incluso un colegio, es como una mini ciudad, una mini Roma. Me acerco a un pequeño lago y me siento bajo la sonbra de un gran abedul, saco un libro de mi mochila sobre la historia de los dioses romanos y empiezo a leer. Hago algún boceto del campamento en un cuaderno para poder recordarlo, los edificios son preciosos y me centro en ellos.
Cuando Annabeth me encuentra sigo dibujando y estoy tan concentrada que no me he dado cuenta de lo rápido que ha pasado el día.
-Ya ha acabado la reunión. Nos vamos para casa, espero qué te haya gustado todo esto. -sonríe y me tiende un brazo para ayudar a levantarme.
-¿Tienen ellos esta profecía profecía? ¿Sabían el final? ¿nos pueden ayudar? ¿te han pateado el culo como decía Clarisse? -las preguntas salen de mi boca tan inesperadamente que no se ni lo que pregunto.
-No, y se han quedado tan sorprendidos como nosotros al saber que la profecía no tiene final, pero han dicho que nos ayudarán en todo lo que puedan, algo que nos ha sorprendido a todos, -dice encogiendo los hombros- Quirón ha decidido que es mejor que nos vayamos ahora y mañana hablar con todo el campamento sobre el tema.
Para volver al campamento vamos por otro camino, que para alegría de mi, parece que es más corto. Todos vamos conel ánimo bajo debido a la reciente decepción respecto a la profecía, pero prefiero no pensarlo. Aprecio la belleza del paisaje, grandes árboles se tornan a mis lados, las ramas más altas peleandose entre sí para ver quien consigue un poco de sol, de vez en cuendo algún animalillo salvaje se cruza en nuestro camino, algún conejo, topo o zorro.
Cuando estamos a solo un par de kilometros del campamento y la luna ya está sobre nuestras cabezas, oimos el aullido de un lobo. Pero este aullido es un aullido diferente a todos los que he escuchado antes, este te penetra en la piel y te da escalofrios.
<<Aaauuuuuuuuuuuuuuu>>
Y ahora suena más cerca. Todos desfundamos nuestras armas, yo cojo el arco y con la otra mano cojo una fecla y la pongo un aflecha preparada para disparar. Todos estamos alerta cuando el lobo entra en escena, pero nadie se atreve a disparar, un gran lobo blanco, con orejas puntiagudas y unos enormes ojos rojos brillantes. Este maniene la distancia con nosotros, pero empieza a acercarse y la tensión se pude palpar. Cuando Clarisse empieza un calentar la muñeca de la espada para empezar ella la pelea sale alguien de entre las sombras.
-Eh, Nieve, me da que nos hemos chocado con las personas correctas. -dice acariciando al lobo pero sin perdernos de vista. Es un chico, vestido entero de negro, salvo por unas pieles grieses que cubren sus hombros. Sus ojos grises se posan un momento en los mios y luego siguen su recorrido hasta llegar a Quirón, donde se queda un buen rato- Tu debes de ser Quirón, mi madre me ha dicho que debía encontrarte si quería saber quien es mi padre.
-¿Quién eres, chico? -dice Quirón levantando una ceja- ¿y quién es tu madre?
-Soy Jack, y mi madre es Kate, centauro, -dice dejando de acariciar al lobo. Los rayos de la luna se reflejan en sus ojos, dando luz a su cara, y puede ver que es bastante atractivo- Será mejor que vallamos al campamento, todos estamos cansados y necesitamos descansar, vamos Nieve.
Todos nos quedamos sin respuesta a todo aquello, mientras el chico espera con su lobo nuestro movimiento.
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Vida de una semidiosa
FanfictionElisa es una chica de 15 años que vive en Nueva York. Ella siempre ha sabido que era diferente a los demás, pero no sabía porque. El primer día de las vacaciones de verano, Elisa se despierta y su padre la dice que se va de campamento. La habla de...
