Julio 1985
Hawkins
Ahora, a mis 18 años y recién graduada del instituto Hawkins, al fin conseguí mi primer trabajo en el Starcourt, más concretamente en el Scoops Ahoy! . Lo conseguí gracias a mi mejor amiga Robin. Aunque mejor amiga, casi era como mi hermana. De hecho mucha gente pensaba que lo éramos.
¿Qué porqué? La respuesta era bien sencilla. Al igual que ella, yo era una chica rubia y esbelta. De mediana estatura y pelo rubio, aunque yo a diferencia de ella ,llevaba una larga melena. Mis ojos eran azules y la piel de mi nariz y mis mejillas las cubrían pequeñas pecas. Vamos, que éramos casi como dos gotas de agua, incluso teníamos un carácter demasiado parecido. Así que, en el fondo, no era de extrañar que la gente que no nos conocía pensara que éramos hermanas.
Bueno, pues la cuestión es que gracias a ella ya hacía casi dos meses que estaba trabajando en esta heladería. Obvio que no era el mejor trabajo del mundo, pero sí me estaba sirviendo para tener unos ahorros antes de ir a la universidad. Además, que nuestro otro compañero de trabajo era Steve "pelazo" Harrington.
Toda la vida me había parecido un idiota engreído; de hecho lo era, bastaba con ver su comportamiento en clase o fuera de ella. Pero no sé qué pasó o que le hizo Nancy Wheeler que, desde que dejó de estar con ella, parecía otro.
Ahora casi parecía un chico risueño, amable y encantador. O eso o que como he tenido que pasar tantas horas con él por trabajo mi mente prefiere pensar que ha cambiado y que no sigue siendo un idiota. Más que nada para hacer más llevadero el estar tantas horas encerrada con él.
Bueno, con él y con Robin, menos mal de ella. En realidad, tal vez era gracias a ella que veía a Steve de otra forma, más que nada por cómo le vacilaba y como él no hacia nada más que suspirar y asentir con resignación. Y, claro está, yo no podía evitar unirme a esa afición por tomarle el pelo a Steve continuamente. A veces parecía que era un buenazo y todo; y no el matón que había sido tiempo atrás.
Y aquí estábamos, un día más en este maravilloso trabajo. A mí la verdad es que en el fondo me gustaba, pero Robin y Steve lo odiaban. Steve estaba en la trastienda organizando el stock mientras que Robin y yo charlábamos detrás del mostrador esperando a que llegara algún cliente.
Dicho y hecho, justo al pensar eso escuchamos la campanilla del mostrador. Alzamos la cabeza y las dos pusimos los ojos en blanco. Mike, Max, Lucas y Will eran quienes tocaban la campanilla.
— ¡Bobalicón, tu turno! —di unos golpecitos a la cristalera cerrada que daba a la trastienda.
— Eh zoquete. Tus niños han vuelto —añadió Robin.
— ¿Otra vez? —Steve abrió la cristalera y me miró ofuscado. Yo solo me encogí de hombros— ¿En serio? —miró a los niños los cuales, con mirada desafiante, volvieron a tocar la campanita.
Los cuatro adolescentes me dedicaron una sonrisa en cuanto les abrí la puerta para que fueran hacia la trastienda. Les seguí y, desde allí, Steve les abrió otra puerta que lleva a los pasillos interiores que conectan todas las galerías por detrás. Incluidos los cines, que era la razón por la cual esos críos estaban allí: para colarse en el cine.
— Os juro que como alguien se entere de esto... —les advirtió Steve asomándose al pasillo.
— Nos matas —respondieron todos desde la lejanía, seguramente seguían caminando en dirección al cine.
Steve resopló con resignación, cerró la puerta y volvió a entrar en la trastienda de la heladería. Allí le esperaba yo, sentada sobre la mesa, balanceando mis piernas y mirándole divertida; en tanto que Robin atendía a los clientes.
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One Shots (+18) | Multifandom
Fiksi PenggemarHistorias breves sobre: - Steve - Joe Keery - Eddie - Joseph Quinn - Billy - Dacre Montgomery - Pedro Pascal - Matty Healy - Carlos Sainz - Otros (vuestros pedidos) RECORDAR QUE TODO ES FICCIÓN
