Creo que apenas me dormí unos segundos, no llegaría al minuto, pero en cuanto abrí los ojos sentí como que todo se movía extrañamente alrededor, como si todo fuera mas grande de lo normal.
Los rusos no dejaban de preguntarnos para quien trabajamos, pero por mucho que les dijéramos que en la heladería del Scoops Ahoy! no nos creían. Y, no sé porqué, pero cuánto más repetíamos esa respuesta, más gracia nos hacía.
Algo nos pasaba que incluso nos reímos más en cuanto vimos que iban a intentar torturarnos para sonsacarnos algo que ni siquiera sabíamos que era. ¿Porqué era tan gracioso el saber que en cualquier momento nos podían matar? Estaba claro que algo nos ocurría, pero no podíamos dejar de reír, seguramente estábamos drogados.
Se acercaron a Steve con intención de torturarle, pero el sonido de la alarma y de nuevo esa luz roja les interrumpió. De la nada, Dustin abrió la puerta y atacó al médico con un bastón que emitía electricidad ona saber qué. La cuestión es que nunca me había alegrado tanto de ver a un adolescente, acababa de salvarnos la vida.
— ¡Eh, Henderson! —exclamó Steve.
— Justo estaba hablando de ti —rio Robin en cuanto Dustin comenzó a desatarnos.
— Preparaos para correr —nos advirtió Dustin con inquietud.
Salimos corriendo mientras la alarma seguía sonando. Nos topamos con uno de los coches, por decirlo de alguna forma porque parecían más bien los carritos con los que se mueven en los campos de golf, y no dudamos en subirnos. Dustin lo condujo junto a Erica ya que eran ellos quienes conocían el camino de vuelta.
No sé cuánto tiempo llevaríamos recorriendo esos infinitos pasillos en aquel carricoche rojo, cuando Dustin frenó de golpe haciendo que nosotros tres, que estábamos sentados en una especie de jaula detrás, nos golpearamos con los barrotes.
— ¿Estáis bien? —Dustin había dejado el asiento del conductor para venir a abrirnos la puerta. Nosotros no respondimos, simplemente estallamos en una carcajada.
— Sí, están bien —pude ver cómo Erica ponía los ojos en blanco.
— Venga, tenemos que irnos —nos advirtió Dustin al ver que no salíamos del auto.
— ¡Vamos, salid! —exclamó Erica algo más molesta.
— ¡Ya vamos! —esgrimimos Robin, Steve y yo con algo de molestia por los golpes.
Bajamos de aquel pequeño carrito y, gracias a que Dustin les había robado la tarjeta a aquel ruso, pudimos abrir el ascensor y montarnos en el ascensor.
Una vez dentro y mientras subíamos hacia el Starcourt; Robin, Steve y yo estábamos como en otro mundo. Comenzamos a jugar con un carrito para transportar que había en su interior. Reíamos y jugábamos mientras creo que en un instante Dustin le preguntó a Steve si estábamos drogados.
¿Lo estábamos? Tal vez, pero era muy divertido. Creo que nunca había pasado por una experiencia similar y menos con Steve. Seguramente me acordaría de esto toma mi vida en cuanto Steve volviera a ser el de siempre y yo la chica invisible de clase de primera hora.
Yo solo quería aprovechar este momento porque, a pesar de lo peligroso que había sido, no podía negarlo y Robin tenía razón: Steve me gustaba. Me gustaba mucho, más de lo que querría admitir. Pero yo sabía perfectamente que no era su tipo, de hecho escuché cómo él mismo se lo decía a Dustin. Así que me confirmaría con saber que a él le había gustado ser mi bobalicón por un tiempo.
¡Al fin llegamos al exterior! Nunca me había fijado en el sabor del aire, ¿eso era el sabor del aire? No lo sé, pero sentaba bien. Y, al ver la risa de Robin y Steve creo que ellos pensaban lo mismo que yo.
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One Shots (+18) | Multifandom
FanfictionHistorias breves sobre: - Steve - Joe Keery - Eddie - Joseph Quinn - Billy - Dacre Montgomery - Pedro Pascal - Matty Healy - Carlos Sainz - Otros (vuestros pedidos) RECORDAR QUE TODO ES FICCIÓN
