Dania y Roier se odian a muerte todo por no tener una buena impresión el uno del otro el día que se conocieron.
¿Pero qué tal si los sentimientos de Roier cambian al aceptar una apuesta que le hicieron sus amigos? Todo podría salir muy bien... O muy...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Nunca me había sentido tan feliz en mi vida, este día estaba siendo lo mejor. Eran alrededor de las dos de la mañana, todos estábamos disfrutando de este día.
Yo tomé muy poco, pues quería recordar este día por mucho tiempo. Roier y yo, estuvimos casi todo el día juntos, nos dábamos abrazos, besos y caricias.
—Bonita— ví a Roier — Este es tu regalo de cumpleaños— me tendió una bolsa de regalo
—No era necesario Ro, con la fiesta era más que suficiente— sonreí
—Creeme, era necesario este regalo— abrí la bolsa
No lo podía creer, adentro había tres libros pero no cualquiera. ¡Eran los libros que le dije a Roier que me moría por leerlos!
—Cuando terminamos de ver la película, dijiste que te gustaría leer los libros y le pedí ayuda a Ama para encontrarlos— tenía una sonrisa en su cara
—Gracias Ro— lo abracé — No sabía que me habías puesto atención en lo que te dije
—Siempre te pongo atención, bonita— puso sus manos en mi cintura
—Te quiero mucho Ro— le dije a mi novio
—Yo igual te quiero demasiado Nia— nos dimos un abrazo tierno
[...]
—Muchas gracias chicos por la fiesta— les dije a mis amigos
—Es lo mínimo que te mereces, corazón — Ama me abrazó
—A quién le tienes que agradecer es a Roier, Nia — dijo Rivers viendo a Roier—Él nos dijo su idea y nosotros lo ayudamos
—Pa' que sepas cuánto te ama el perro— dijo Osvaldo y todos reímos, bueno, todos menos Juan
—Si, Te ama demasiado Nia— dijo Juan— Como no te lo imaginas
Roier lo volteó a ver serio, ¿Qué estaba pasando?
—Ella sabe cuánto la amo, ¿Verdad Nia?— Roier me volteo a ver y yo asentí
—Bueno, pues vamos a partir el pastel ¿no?— nos dijo Ari