Dania y Roier se odian a muerte todo por no tener una buena impresión el uno del otro el día que se conocieron.
¿Pero qué tal si los sentimientos de Roier cambian al aceptar una apuesta que le hicieron sus amigos? Todo podría salir muy bien... O muy...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La alarma sonaba por toda la habitación, no quería levantarme pero tenía que hacer muchas cosas hoy, así que con toda la flojera posible me paré de la cama y empecé a ordenar todo.
Pedí de desayunar unos hot cakes, café, una ensalada y jugo de naranja. Aunque solo me comí los hot cakes y el café, la ensalada me la iba a comer más tarde.
Mientras revisaba algunos pendientes de un proyecto que tenía en camino, mi teléfono sonó avisando que tenía una llamada de nada más y nada menos que mi hermana.
— Dania, voy a ir a tu hotel para que me ayudes con el cabello —ni siquiera me dejó decir buenos días y ya me estaba pidiendo algo.
— Hola hermanita buenos días —hablé con sarcasmo.
Soltó en resoplido ocasionandome una pequeña risa— Si, si, te veo a las tres ahí.
Me encogí de hombros— Pues ya que
— Síguele pendeja
Reí levemente— Nada aguantas, te espero, pero no tardes porque me tengo que arreglar yo también
— Si ajá, bye.
Ni bien me dejó despedirme colgó la llamada dando por finalizada nuestra gran conversación de hermanas. A pesar de que también me tenía que arreglar, no podía decirle que no a mi hermana, la quería demasiado como para decirle no.