Dania y Roier se odian a muerte todo por no tener una buena impresión el uno del otro el día que se conocieron.
¿Pero qué tal si los sentimientos de Roier cambian al aceptar una apuesta que le hicieron sus amigos? Todo podría salir muy bien... O muy...
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Me arrodillo desesperado viendo cómo el amor de mi vida arranca el auto y sale de mi vista. Dejé que se fuera a pesar de las ganas que tenía de tenerla entre mis brazos y decirle lo mucho que la quería. Mi vida giraba en torno a Nia.
— Vamos Roier, no puedes estar en el piso —escuché la voz de Juan mientras me levantaba
Lo único que pude hacer fue abrazarlo, lo necesitaba en estos instantes.
— La necesito, yo la amo Juan —le dije a mi amigo
— Vamos adentro —ví por dónde se había ido Nia y me dolía el pecho.
Entramos a la casa de Juan y Ari a pesar de no ser su persona favorita, ambos me dejaron entrar y tranquilizarme para contarles como pasó todo.
[...]
— ¿Vas a hablar o te vas a quedar como pendejo? —me dijo Rivers enojada, la entendía, lastimé a su hermana
— Yo les digo —dijo Osvaldo
— No, yo quiero oír a Sebastián, quiero saber la razón por la cual aceptó esa puta apuesta —volvió a decir Rivers enojada
Limpié mis lágrimas, estaba destrozado aunque no como Nia, imaginaba como se sentía. A pesar de estar lejos el uno del otro, podía sentir como se sentía ella— El día que vinimos a la reunión y Nia y yo nos estábamos llevando bien, Nia y yo habíamos hecho un trato de llevarnos bien.
— Eso ya lo sabemos —me interrumpió Ari
Suspiré— Ahí empezó todo, a los días Osvaldo y Aldo me dijeron que me tenían una apuesta y esa apuesta era ilusionar a Nia, enamorarla, andar con ella y a los meses decirle todo —limpié una lágrima que bajaba por mi mejilla— Acepté, acepté porque la quería hacer sufrir. —era una mentira, solo quería estar cerca de ella.
Empecé a contarles todo con detalle, todos nos veían con enojo y no los culpaba, hasta yo estaba enojado conmigo mismo.
— Pero después de unas semanas que empezamos a salir, yo empecé a sentir algo más por ella —sonreí inconscientemente— Empezamos a pasar tiempo juntos y me gustaba estar con ella, siempre quería estar cerca de ella, me la pasaba en su casa y ella en la mia. Hasta que me di cuenta que me había enamorado de ella, sentía una necesidad de besarla a cada rato —recordé todo lo que habíamos pasado— Pero lo que no se me va a olvidar va a ser el día de ayer, fuimos a un parque y estuvimos bajo la lluvia un buen rato, ahí nos dijimos por primera vez "te amo"