Dania y Roier se odian a muerte todo por no tener una buena impresión el uno del otro el día que se conocieron.
¿Pero qué tal si los sentimientos de Roier cambian al aceptar una apuesta que le hicieron sus amigos? Todo podría salir muy bien... O muy...
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Los ánimos de Dania iban de mal en peor, no podía dejar de llorar, estaba destrozada. Estuvo llorando toda la noche y eso se le notaba al ver sus ojos hinchados, rojos y cansados.
No había comido nada, pues lo que comía lo vomitaba. Sin duda alguna, la pelinegra no se encontraba para nada bien.
-Hola Samy- dijo la pelinegra una vez que su hermana le abrió
Rivers no la saludó y simplemente la abrazó, sabía que era lo que necesitaba su hermana aunque ella dijera que no.
-¿Cómo estás?- Rivers puso sus manos en las mejillas de su hermana
-Mal - fue lo único que respondió Dania y las lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas.
A Rivers le dolía ver a su hermana así, ella prometió que siempre la cuidaría y no lo cumplió, su hermana estaba destrozada y Rivers sentia que era su culpa. Aunque no fuera así.
-¿Ya desayunaste?- le pregunto Rivers limpiando las lágrimas de su hermana
-Si, mi mamá me hizo unas enchiladas- Dania no quería decirle que lo había vomitado
-Puedes engañar a cualquiera, menos a mi Dania, mamá me dijo que no probaste ni siquiera la fruta- Dania bajó su cabeza
-Ven, vamos a qué comas aunque sea unas uvas- dijo Rivers entrando a su cocina
Dania la seguía en silencio, sabía que tenía que comer pero su cuerpo no lo resistía.
-Ten- Rivers le pasó un tazón lleno de uvas- y quiero que te acabes aunque sea medio tazón
Dania hizo una mueca pero empezó a comer, estando con su hermana se le olvidaba todo. Y eso fue lo bueno para que pudiera comer, no pensaba en nada más, solo en ellas.
-Rivis - le habló la pelinegra a su hermana- Voy a ir al departamento de Osvaldo
Rivers la vió confundida- ¿A qué vas a ir?
Dania sacó el teléfono de su bolsa y se lo enseñó a su hermana- Tengo el teléfono de Sebastián y no se lo quiero dar yo
-Te acompaño- Rivers se paró del sillón
-No te preocupes Samy, no voy a tardar- tranquilizó a su hermana
-Si te tardas más de 10 minutos, voy a ir por ti- la señaló, Dania rió al ver a su hermana así
-Tranquila, no me voy a tardar mucho- le dijo Dania desde la puerta.
[...]
¿Estaba segura de lo que iba a hacer? No
¿Tenía que hacerlo? Si
Estaba enfrente de la puerta de Osvaldo, solo era cuestión de tocar la puerta y ya. Pero sus nervios la invadieron.