17. Mi mitad

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Los ánimos de Dania iban de mal en peor, no podía dejar de llorar, estaba destrozada

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Los ánimos de Dania iban de mal en peor, no podía dejar de llorar, estaba destrozada. Estuvo llorando toda la noche y eso se le notaba al ver sus ojos hinchados, rojos y cansados.

No había comido nada, pues lo que comía lo vomitaba. Sin duda alguna, la pelinegra no se encontraba para nada bien.

-Hola Samy- dijo la pelinegra una vez que su hermana le abrió

Rivers no la saludó y simplemente la abrazó, sabía que era lo que necesitaba su hermana aunque ella dijera que no.

-¿Cómo estás?- Rivers puso sus manos en las mejillas de su hermana

-Mal - fue lo único que respondió Dania y las lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas.

A Rivers le dolía ver a su hermana así, ella prometió que siempre la cuidaría y no lo cumplió, su hermana estaba destrozada y Rivers sentia que era su culpa. Aunque no fuera así.

-¿Ya desayunaste?- le pregunto Rivers limpiando las lágrimas de su hermana

-Si, mi mamá me hizo unas enchiladas- Dania no quería decirle que lo había vomitado

-Puedes engañar a cualquiera, menos a mi Dania, mamá me dijo que no probaste ni siquiera la fruta- Dania bajó su cabeza

-Ven, vamos a qué comas aunque sea unas uvas- dijo Rivers entrando a su cocina

Dania la seguía en silencio, sabía que tenía que comer pero su cuerpo no lo resistía.

-Ten- Rivers le pasó un tazón lleno de uvas- y quiero que te acabes aunque sea medio tazón

Dania hizo una mueca pero empezó a comer, estando con su hermana se le olvidaba todo. Y eso fue lo bueno para que pudiera comer, no pensaba en nada más, solo en ellas.

-Rivis - le habló la pelinegra a su hermana- Voy a ir al departamento de Osvaldo

Rivers la vió confundida- ¿A qué vas a ir?

Dania sacó el teléfono de su bolsa y se lo enseñó a su hermana- Tengo el teléfono de Sebastián y no se lo quiero dar yo

-Te acompaño- Rivers se paró del sillón

-No te preocupes Samy, no voy a tardar- tranquilizó a su hermana

-Si te tardas más de 10 minutos, voy a ir por ti- la señaló, Dania rió al ver a su hermana así

-Tranquila, no me voy a tardar mucho- le dijo Dania desde la puerta.

[...]


¿Estaba segura de lo que iba a hacer? No

¿Tenía que hacerlo? Si

Estaba enfrente de la puerta de Osvaldo, solo era cuestión de tocar la puerta y ya. Pero sus nervios la invadieron.

ʟᴀ ᴀᴩᴜᴇꜱᴛᴀ| ʀᴏɪᴇʀDonde viven las historias. Descúbrelo ahora