23. Recuerdos

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Hoy era el día que Dania tenía que ir a la Ciudad de México para el partido al que fue invitada, sorprendentemente a Rivers tambien la invitaron para ir pero a diferencia de ella, le hablaron del Club de Guadalajara mejor conocido como “Las Chivas”

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Hoy era el día que Dania tenía que ir a la Ciudad de México para el partido al que fue invitada, sorprendentemente a Rivers tambien la invitaron para ir pero a diferencia de ella, le hablaron del Club de Guadalajara mejor conocido como “Las Chivas”. Ambas hermanas estaban en el avión de Monterrey a Ciudad de México, por suerte les tocó juntas en el avión por lo cual iban hablando de cualquier tema.

Hasta que Rivers se atrevió a hablar de lo que días atrás se había guardado.

—Nia— la pelinegra asintió para que siguiera hablando— El día que fuimos a comer ví el mensaje que te mandó — Nia la volteó a ver, sabía que la había visto— Sé que no me corresponde meterme pero ¿Aún sigues en contacto con él?

Negó— ¿Te acuerdas que me preguntaste qué me había pasado en la mano?— Rivers asintió confundida— Ese día estaba enojada porque un día anterior Sebastián me mandó unas rosas con una carta— Rivers se sorprendió al oír salir su nombre de la boca de Dania— Cuando leí la carta sentí un enojo enorme y empecé a tirar todo, rompí el jarro donde estaban las rosas, vasos y cuadros, pero lo que me ocasionó esto no fue porque me cayó un cuchillo, fue porque rompí de un solo golpe una foto que tenia de él y mía — Rivers tomo con cuidado la mano de su hermana

—¿Por qué me mentiste?— pregunto Rivers pasando su mano por el brazo de Nia

—Ese día me fui de mi casa y no me había dado cuenta que estaba sangrando la mano hasta que una señora me dijo, me la pasé en el parque y empezó a llover— Rivers no entendía nada— la mano seguía sangrando, así que cuando ví que ya era algo tarde para andar en la calle regresé a mi casa— soltó un suspiro— Yo iba empapada porque me fui sin el carro, cuando llegué choque con alguien y eran ellos— Rivers la vió preocupada— Estaban afuera de mi casa

—¿Pero eso que tiene que ver con qué te mando mensaje?

—A eso voy— estaba nerviosa— Me dijeron que querían hablar conmigo, estaba segura que no se iban a ir hasta que no escuchará lo que me querían decir así que los deje pasar y no tenía de otra más que escúchalos

—¿Qué te dijeron?— preguntó Rivers preocupada.

Dania le empezó a contar todo lo que le dijeron, la razón por lo cual hicieron lo que hicieron pensando que era una buena idea, cada vez que iba platicando, sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas, soltaba sollozos y su hermana solo podía escuchar y consolarla.

Le dolía recordar lo que pasó ese día, pues pasaron muchas cosas en tan solo un rato, desde disculpas, hasta pasar la noche juntos.

—¿Los perdonaste?— Rivers pregunto después de escuchar lo que dijo su hermana

—No, les dije que les creía que no podía perdonar les algo así, menos a Sebastián— su hermana asintió— Después de platicar todo, me llevaron al doctor porque mi mano seguía sangrando y me dijeron que necesitaba puntadas, el chiste fue que no me llevaron a mi casa de regreso, más bien me llevaron a la casa de Sebastián para que él me curara como se debía.

ʟᴀ ᴀᴩᴜᴇꜱᴛᴀ| ʀᴏɪᴇʀDonde viven las historias. Descúbrelo ahora