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—¿Entiendes que estuviste a nada de tirarte encima de él no?—Le hablaba Chan frente a el de brazos cruzados, Minho estaba cabizbajo, al igual que su lobo que tenía sus orejitas caídas—Minho si no tienes supresores debes avisarme. ¿Qué hubiera pasado si yo no llegaba?—.
—Lo se, lo siento... El aroma de Jisung realmente me estuvo matando estos días y pensé que si dejaba de hablarle iba a alejarse y así mantendría todo bajo control para no tener que molestarte a ti, pero veo que me equivoque—.
—Ah... Dios mio, ten, tómalo—Le entrego un supresor, una pequeña pastilla blanca. Minho ya tenía un vaso de agua consigo así que la tomo sin chistar— Ese chico de verdad está loco, vino a patotearme de repente—.
—Algo llegue a escuchar cuando abrí la puerta, ¿te dijo por qué estaba aquí?—.
—Ni yo se, apenas baje del coche sentí que tiraban de mí remera y ahí estaba el, enfadado—.
Minho sonrió apenas, Chan enseguida lo noto.
—¿Ambos se llevan bien? Creo darme una idea de por qué se enojo conmigo—.
—Algo así, hablamos a través de las notas, eso ya lo sabes—.
—Uhm... El chico parece preocuparse por ti, seguro pensó que era un desconocido y, conociendo tu situación, lo más seguro es que se haya preocupado por lo que hubiera pasado—.
—¿De verdad?—.
—Es eso o le pico un bicho—.
—No seas así con él—Minho suspiro—Ahora debe odiarme, después de lo que hice seguro que ya no quiere saber nada de mi—Tapo su rostro, avergonzado—.
—Dudo que te odie—.
—Seguro lo hace—.
El mayor suspiro, sentándose a su lado, esperando unos segundos para después volver a hablar.
—Es la primera vez que te sucede esto—.
—Exacto, mí lobo está fuera de control, no comprendo nada—.
—Desde que el llego todo es distinto, pudiste conversar a través de cartas y poder conocerle un poco. En un gran avance si lo piensas—Minho asintió lentamente—¿Tu que sientes?—.
—Ah... N-no lo se, solamente con el no siento la necesidad de correr ahora. Me intriga de cierta manera—.
—Dios mio, esto es algo enorme Min—.
—¿Lo crees?—.
—¡Claro que lo creo! Ese chico debe ser especial, si me dijiste que hasta tu lobo se enloquece—El alfa mayor sonrió con emoción—.
—O-oye ya, cálmate—.
—Es increíble, de verdad increíble...—.
Minho se quedó pensando en sus palabras, realmente Jisung no le aterraba y se sorprendía por eso pero también le daba demasiada curiosidad.