Capítulo 16

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Tras la última notita, Jimin supo de inmediato que su objetivo había cambiado, pues no solo debía abandonar sus intenciones de abrir aquella puerta, si no que debía cumplir con un nuevo objetivo. Encontrar la cocina.

Y es que por más que ya no fuera ninguna sorpresa que su ángel acertara mágicamente con sus comentarios, incluso su estómago había reaccionado ante la palabra "cocina".

De tanto cuestionarse sobre sí mismo no había reparado en la importante necesidad básica que implicaba ingerir alimentos, y apenas su ángel lo mencionó, provocó el fuerte despertar de su apetito.

Sus ojos recorrieron con detenimiento las puertas que se encontraban al alcance de su campo visual. Tres de ellas permanecían firmemente cerradas y parecían burlarse de él, mientras que una cuarta estaba abierta y la sentía como la entrada a su lugar favorito.

Ahora que observaba la puerta de su habitación desde afuera, un sentimiento de calidez, protección y amor le abordaba, de manera que le hacia pensar que las paredes de su habitación habían sido testigos de innumerables situaciones y portadoras de unos cuantos secretos que le hacían querer recordar todo de una vez por todas.

Sin embargo, luego de pegar la notita a las demás, soltó un gran suspiro, pues allí no habían más habitaciones, y eso solo significaba una cosa.

Debía prepararse para bajar las escaleras.

Para no desperdiciar sus fuerzas gateó hasta el primer escalón y contó los restantes. Su ángel sí que le tenía fé.

Se puso de pié agarrándose de la baranda, y en cuanto dió el primer paso, una notita se pegó en su mano. Sonrió automáticamente y se sentó antes de leerla.

Con la notita entre sus manos decidió intentar adivinar lo que diría su ángel en la situación actual.

¿Le daría aliento? Tal vez si, o de otra manera también podría retarlo a bajar las escaleras de una sola vez para estimular más sus debiluchas piernas.

A decir verdad, no le salía esto de adivinar, pues su ángel podría escribirle de distintas formas, siempre dando en el clavo, pero nunca tan predecible como él.

Su ángel era totalmente impredecible.

Sus ojos se cristalizaron cuando leyó la notita, pues la preocupación predominaba en sus palabras, y planeaba seguirlas al pié de la letra pues su guía siempre tenía la razón y sabía perfectamente cuando alentarlo, consolarlo, advertirle, o, como en este caso, sabía cuando ponerse serio.

"Descansa en cada notita, por favor."


PD. No tienen idea lo que me cuesta que wtt me suba la foto vertical 🥲

Notitas Amarillas [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora