Capítulo 14

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Después de una larga hora practicando, Jimin había logrado escribir un par de cosas importantes y dudas que aclarar, ordenándolo en dos columnas.

Satisfecho por su arduo trabajo decidió emprender su viaje al exterior de la habitación.

Sin embargo, en el momento que se encaminó a la puerta, divisó de reojo aquel baúl que había a los pies de la cama.

Con anterioridad se había propuesto abrirlo y no dejaría pasar cualquier oportunidad de saber más sobre sí mismo.

Retrocedió unos pasos alejándose de la puerta al exterior, para quedar frente al baúl y arrodillarse con cuidado.

Recorrió con sus pequeños dedos el borde de la tapa, sintiéndose nostálgico y ansioso.

Tenía una fuerte sensación de que ese baúl tenía un gran significado para él, y que estaba apunto de encontrar algo realmente valioso, que le sería de gran ayuda en su investigación sobre sí mismo.

Apretó su agarre en la tapa de madera y ejerció fuerza hacia arriba. Pero nada sucedió.

Por más fuerza que hiciera la tapa no se movió ni un centímetro. Por un momento pensó en hacer palanca con algo, más lo único que diferenciaba a la tapa del resto del baúl, era una fina ranura.

Agitado, se sentó en el suelo recostandose al  mueble que tanta intriga le generaba, flexionó ambas piernas y posicionó sobre ellas su cuaderno.

La palabra "Baúl" fue gatabateada en la columna de "dudas" y ante su letra de niño pequeño, decidió escribir algo más en la parte superior de la hoja...

"Solo yo leo."

Sin esperar mucho más, decidió dejar atrás la frustración y continuar con su camino hacia tierras inexploradas.

Se puso de pie y tras avanzar unos pasos hacia la puerta, posó su mano derecha sobre el picaporte.

No se había tomado el tiempo necesario para normalizar su respiración, pero de igual manera los nervios y la ansiedad no le permitan tranquilizar a su acelerado corazón.

Cansado de tanto suspenso, giró el picaporte y empujó la puerta. Atravesó el marco de la misma y observó otras dos puertas frente a sí. Una estaba a su izquierda, justo al final del pasillo de grises paredes en el que se encontraba, y la otra estaba situada frente a él, perfectamente alineada con la de su habitación.

Se alejó de la puerta que acababa de atravesar, para acercarse a las otras dos e intentar abrirlas. No obstante, ambas estaban cerradas con llave.

Decidió no intentar forzarlas dado a su anterior fracaso, y para evitar la tan conocida frustración. Se volteó a observar el otro extremo del pasillo, avanzando sin pensar hasta que sus piernas flaquearon frente a una cuarta puerta.

Tuvo un segundo encuentro cercano con el suelo, su corazón volvió a latir desbocado, y no precisamente sin razón, aquella puerta era especial, sentía que algo le llamaba desde allí.

Sin embargo, el aire comenzó a faltar, su pecho a doler y el miedo le invadió, llevándole a jalar sus cabellos y cerrar los ojos con fuerza.

Su malestar no pasaba y asustado abrió los ojos una vez más, encontrándose con una notita.

"¿Te rendirás tan fácilmente?"

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Notitas Amarillas [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora