Capítulo 21

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Se levantó para dirigirse a la heladera, y efectivamente, su ángel había utilizado el color amarillo para que pueda distinguir sus objetivos.

Una botella de yogurt amarilla con un par de frutillas en la etiqueta se encontraba sola en el primer estante. Regresó con ella a la mesa y volvió a buscar cosas amarillas, topándose enseguida con un tazón grande y una cuchara sopera, de un plástico amarillo chillón.

Sonrió y fué por ellos, regresando triunfal a la silla donde estaba antes.

Cerró su cuaderno y lo dejó a un lado, para volcar cereales en el tazón y verter el líquido de frutilla sobre ellos.

Su estómago rugió ansioso en cuanto estuvo listo su yogurt con cereales, y la cuchara tembló entre sus dedos al sostener la primera carga.

Soltó un gemido de satisfacción cuando saboreó su contenido, y no le importo que el sabor a menta de la pasta dental se mezclara un poco al comienzo, pues cada cucharada sabía mejor que la anterior.

Ingirió el alimento de manera calmada con la intención de evitar cualquier posible malestar estomacal y soltó un suspiro de felicidad cuando finalmente se sintió lleno, permitiéndose reposar un momento con los ojos cerrados.

Minutos más tarde estiró los brazos hacia arriba y pensó, por lógica, que debía lavar lo que ensució y guardar la botella con el yogurt que quedaba.

Se puso de pié y tras pasar por la heladera, se detuvo frente al lavabo. Dejó la cuchara para comenzar lavando el tazón y una vez enjuagado lo colocó en el escurridor; prosiguió con la cuchara pero al pasarle el jabón, ésta resbaló de sus manos y cayó al suelo.

El rubio pestañeó sorprendido pues no se lo esperaba, más la buscó con la mirada. Enjuagó y secó sus manos antes de agacharse y gatear hasta ella cuando vió que el extremo del mango se asomaba debajo de un mueble.

No obstante, grande fué su sorpresa cuando lo que sacó de allí no fué la cuchara, si no un cuaderno. Pero... ¿Qué hacía un cuaderno bajo un mueble de la cocina?

"De seguro es de recetas y cayó para atrás del cajón." Pensó en voz alta.

Sin embargo, cuando lo abrió reconoció enseguida aquella caligrafía. Cada trazo fuertemente marcado delataba de una manera bastante impactante la intensidad de los  sentimientos que su preciado guía intentaba calmar tras expresarlos con la tinta en el papel.

No obstante, estaba claro que aquello no era para que lo leyera Jimin...

Notitas Amarillas [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora