Capítulo 17

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Sus ojos cristalizados recorrieron la baranda de la escalera topándose con varias notitas. Conmovido, juntó la nueva notita con las demás y secó sus lágrimas dispuesto a emprender su camino al primer piso.

Se puso de pié y agarrado de la baranda bajó el derecho al siguiente escalón, respiró y pensó que no sería tan difícil, más dudó de ésto cuando balanceó su peso para bajar el pié izquierdo, pies perdió el equilibrio y se vió obligado a aferrarse a la baranda con ambas manos.

Había quedado de rodillas, enfrentado a los barrotes, mirando, con el corazón acelerado, el cuaderno que le había regalado su ángel.

Le dieron ganas de llorar cuando pensó en lo descuidado que había sido con su preciado cuaderno al dejarlo caer al suelo del primer piso. Se decepcionaba de sí mismo al verlo allí, con las hojas abiertas en la página que tenía sus adoradas notitas...

"¡Basta!" Pensó.

No era momento de sentimentalismos cuando estaba solo a dos escalones de otra notita. Y no solo eso, si no que habían tres más esperando por él.

Tanto su ángel como su estómago le habían pedido que fuera a la cocina, y debía ser cuidadoso al hacerlo. Así que por más que su cuaderno hubiera caído, estaba seguro de que su ángel habría estado orgulloso de que se diera prioridad a sí mismo.

Despegó sus adoloridas rodillas del suelo y esta vez, siendo que podía utilizar ambas manos con libertad, se paró enfrentando la baranda, pudiendo bajar con más facilidad.

Sus cejas estaban fruncidas por la concentración, sus nudillos blancos por la fuerza con la que se aferraba para no caer, y sus pies ahora respondían mucho mejor que en la mañana.

Y entonces, cuando se dió cuenta, su mano derecha se había encontrado con la notita. La tomó confundido pues no se había percatado de lo mucho que había avanzado.

Se sentó obedientemente como le había pedido su ángel y observó la notita extrañado. El papel estaba enrollado hacia arriba y tenía una diminuta flechita que señalaba hacia abajo.

Sonrió ante la originalidad de su ángel, y por más que lo mataba la curiosidad, desenrolló la notita con lentitud.

Una risita divertida escapó de sus labios y se sorprendió a sí mismo, pues no había pensado en intentar hablar, pero definitivamente aquella era su voz y practicaría leyendo en alto para poder hablar mejor con su ángel cuando lo vea, comenzando por la notita en sus manos.

Aclaró la garganta varias veces y tosió un poco antes de poder leer, no obstante, se vió obligado a detenerse un momento por el nudo de felicidad que se había alojado en su garganta...

"Lento pero seguro, cariño."




Nota: me gustaría hacer mejores fotos pero no tengo escaleras ni en mi casa ni en el trabajo que son los dos lugares a los que voy a diario (TuT)
Espero que les esté gustando, gracias por leer (⁠人⁠*⁠´⁠∀')

Gab.-

Notitas Amarillas [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora