Capítulo 19

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Las lágrimas se agolparon en sus ojos una vez más, pero ahora eran lágrimas de felicidad, pues se sentía orgulloso de sí mismo por haber llegado a donde estaba.

Mentiría si dijera que cuando estaba arriba no había dudado de su capacidad motora, pero las palabras de su ángel eran poderosas y lo llenaban de motivación y emoción por superar cada reto.

Guardó la notita en su bolsillo con una sonrisa en su rostro y se puso de pié con la intención de descansar mejor en el sillón individual.

Le costó un poco pararse, pero le sorprendió en demasía lo facil que le resultó caminar en comparación a lo que fue bajar las escaleras.

Dió unos seis pasos seguidos antes de dejarse caer en el mullido sillón, y soltó un suspiro de alivio ante la comodidad.

Volvió a recorrer el lugar con la mirada, el juego de living era azul marino y tenía algunos almohadones con distintos estampados.

El color de las paredes, la disposición de los muebles e incluso el aroma que allí había se le hacía tan familiar que se sentía acogedoramente reconfortado.

No obstante, los espacios vacíos en los muebles y los clavos que ya no sostenían nada le seguían incomodando.

Recordó que debía anotar sobre ello en su cuaderno y se dispuso a ir por él.  Llegar hasta allí suponía una ida de cinco pasos, agacharse y regresar al sillón. Un total de diez pasos.

Pero ahora confiaba más en sí mismo y sabía que lo lograría, así que se puso de pie y emprendió su camino.

A pesar de que caminar tanto sin agarrarse era algo nuevo, avanzó con confianza. Tembló al momento de arrodillarse en el suelo, pues sus rodillas aún dolían de su anterior tropiezo en las escaleras.

Sin embargo, aquello no era nada en comparación a enfrentar su estado físico actual. Nada se comparaba a despertar un día con ese grado de deterioro muscular y mental.

Así que regresó al sillón y antes de sentarse sacó las notitas de su bolsillo, las juntó y tomó el bolígrafo para escribir "retratos" en su cuaderno.

Levantó la mirada cuando su vista periférica divisó lo que parecía ser la cocina, detrás de la gran cortina que antes pensó que sería un ventanal.

No obstante, fijó la vista, y aquella cortina en realidad estaba dividida al medio, y por una pequeña separación entre las mismas se podía ver parte de la heladera.

Cerró su cuaderno, guardó el bolígrafo en el espiral y se acercó a las cortinas, dónde encontró una nueva notita entre las ondas de la tela.

"¡Bienvenido a la cocina! ¿Cuál es tu color favorito?"


¡Hola estrellitas!
Solo vengo a decir que en un par de capitulos habrá una gran revelación que explicará muchas cosas (⁠☉u☉⁠)

Se me cuidan

Gab.-

Notitas Amarillas [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora