Sorpresa de cumpleaños (primera parte)

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En la oscuridad de la habitación del primogénito de la familia Afton se removía un bebé.

Gregory que había dormido a gusto, habría sus ojos, pero no por algo bueno.

El hambre que pedía su estómago era la causante, quería comida. Vio a su alrededor y todo estaba oscuro, solo podría diferenciar la poca iluminación y el pecho de una persona.

Supo qué debe ser, el del que lo está cuidando.

Si es ahora, un bebé, debe pedir como uno.

Sin perder tiempo, empieza a moverlo con sus pies y manos; a no ver resultado, empieza a lloriquear.

El estómago le ruge, quiere comida y no le hace caso. Eso lo frustra más que lo suelta con un llanto.

Eso fue suficiente para levantar de golpe al adolescente.

Una vez despierto, empieza a calmar a Gregory con mecerlo con cuidado, eso bajo la intensidad del llanto, pero no quito del todo los lloriqueos.

Michael pensó las posibles razones de su lloriqueo, pero su cerebro que recién se levantó procesaba la información.

Gregory a ver como se demora, llorar más fuerte. Siendo callado con la mano del mayor.

Refunfuño por lo que hizo, no tuvo otra opción que morder. Mordida que no ocasiono dolor en el mayor por la ausencia de dientes.

─Oye, no me babes la mano─ retira la mano, para después sacudirla.

El pequeño lo mira frunciendo la ceja e inflando los cachetes, seguido de un llanto cortado por la colocación del dedo del mayor.

─Por favor, no llores tan fuerte─ susurra ─nos pueden descubrir─ menciona lo último mirando alrededor.

Y que quiere que hagas, baboso. Me estoy muriendo de hambre y tú no me das comida, piensa, enojado y frustrado.

─Tienes hambres, Gregory─ por fin piensa, la mirada suplicante que le daba el pequeño, afirma lo que dijo. ─Ahorita, te preparo leche, pero primero tengo que conseguir algo─ la cara de Gregory cambió a un puchero ─Es para que puedas comer.

Por una razón, Michael siente que el bebé puede entenderlo, no quiere pensar que el sueño lo está alucinando, pero cree que es la verdad.

Saca la cabeza por la puerta de su habitación, no ve a nadie.

Sale de la habitación, con Gregory en un brazo pegado a su cuerpo y con el otro sosteniendo una linterna, camina hacia el ático de la casa. Agradece de no haberle hecho algún cambio, después de que se quedara solo, sino que ahorita no se acordaría en dónde estaría cada zona.

El adolescente le pide al pequeño que no haga ruido.

Una vez que está arriba, empieza a buscar con la linterna la caja que tiene algunos artículos de cuando él y sus hermanos fueron bebé.

Lo encontró y empezó a husmear la caja. Había muñeco, sonaja y muchas cosas que tal vez lo usé, pero primero debe encontrar, lo que le hizo subir aquí.

Agradece internamente a su madre por guardarlo. Sacó un biberón, una de tapa rosa.

Eso ofendió al pequeño, él no es niña.

El adolescente no se había percatado de su gesto, porque estaba concentrado en dejar las cajas como si nadie hubiera estado allí.

Cuando iba a bajar, escucha otro lloriqueo como si fuera reclamo; lo bueno es que fue bajo.

Hasta el cambioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora