Izuku no era tonto.
Jamás fue ignorante a la enorme sensibilidad que tenia con todo lo referente a Katsuki Bakugo, lo delicado e importante que era cualquier tema que tuviera que ver con el rubio para el.
De verdad.
Podían estar hablando sobre su comida favorita solamente y aun así se sentiría amenazado en la conversación porque el tenia que saber todo respecto a ese tema, debía saberlo. Lo sentía casi como una competencia porque, en su cabeza, Katsuki era suyo. Parte de su mundo. ¿Y quien no lo sabia todo sobre algo que era suyo?
No sabia a que grado esa obsesión era diferente a la que tenia con All Might. Le daba igual sinceramente, mientras nadie saliera herido entonces no era asunto de nadie más que de el mismo.
Y no, por segunda vez no era tonto.
Tampoco lo cantaba a los cuatro vientos. Eso era algo muy suyo, era privado, era su pequeño secreto. Se aseguraba de no ser tan obvio tampoco.
O eso creía.
No tenia idea de en que momento todo el mundo se había enterado de su extraña sensibilidad en lo que respectaba a Kacchan. Había pensado demasiado en eso desde Monoma usando esa debilidad en su contra, porque claro que Monoma había usado específicamente su debilidad con Kacchan esa vez, ¿cómo él se había dado cuenta? Si no hubiera sido porque eso seria exponerse totalmente, le habría ido a preguntar directamente.
Incluso el mismo no entendía del todo, pero ya no sabia como hacer que todos dejaran de fijar su atención en Kacchan cuando querían dañarlo y no solo porque eso realmente le ocasionaba conflictos, sino porque también ponía muy en peligro a Kacchan. ¿Cómo hacia para dejar de fijarse tanto en lo que a Katsuki le pasaba? Para así dejarlo en paz, alejarlo del peligro.
Le daba igual que el a Kacchan le importara un carajo y lo tratara como si fuera una basura tirada en la calle, pero del color y dulce que le gustaba, por lo que de vez en cuando le decía "me gusta mucho tu color". Valoraba mucho cada que el volteaba a ver en su dirección, pero tampoco rogaba por esa atención.
No. Era. Tonto.
—. No nos obligues a hacer cosas que ni tu ni yo queremos, Midoriya — Era Isayama Yamashita. El hombre que había terminado, a base de tretas, como el nuevo jefe de la Comisión de Seguridad Pública de Héroes, sustituyendo a Mera e incluso sacándolo de todo lo relacionado a la Comisión. Izuku se preguntaba aun como es que Mera había permitido eso — Agradece que te estoy creyendo sobre la imposibilidad de transmitir los vestigios de One For All a alguien mas.
—. No voy a agradecer algo así, señor Isayama — Murmuró Izuku, apretando el puño — Con todo respeto, no sabrían que hacer con One For All aun si pudiera transmitirlo. No hay bases científicas ni médicas, no hay ni una sola guía para entenderlo mas que las experiencias de los antiguos portadores. Las cuales ahora pertenecen a mi y solo a mí. Le pido por milésima vez que me deje en paz, por favor. No me queda mucho tiempo con este poder y solo me están arruinando lo que me queda siendo un super héroe, agradecería que se mantuvieran al margen de mi vida.
La línea quedo en silencio e Izuku se tensó, sin saber que esperar ahora. Cada vez que llamaban e Izuku contestaba le ofrecían cosas cada vez mas vistosas. Desde dinero hasta un puesto en el gobierno para asegurar su futuro humano, eso hasta que les explico porque era básicamente imposible dárselo a alguien ahora por mas que quisiera pues ya no le quedaba nada, entonces empezaron a ofrecerle básicamente una jaula de oro. Tendrás todo, le decían, pero tienes que quedarte aquí. Obviamente se había negado sin pensarlo dos veces. Ni siquiera All Might podía saber que tiempo exactamente le quedaba con OFA, ni cual era el factor que sentenciaba su tiempo límite. No había manera de saberlo.
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El numero uno
FanfictionSobre las consecuencias que dejo la guerra, donde el enemigo ya no son solo los villanos... Y donde Katsuki se esfuerza en hundirse en un hoyo que no es suyo. Y donde Izuku no se da cuenta de nada, enfocado en que ya no quiere ser mas el numero uno...
