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Nikolay esperaba a Christina fuera del hotel. Al verla regresar con las maletas, se acercó rápidamente.

—¿No había habitaciones disponibles? —preguntó Nikolay.

Christina bajó la mirada, visiblemente frustrada.

—No me quedé. Mi papá me quitó las tarjetas. Ya no tengo dinero ni para comer.

Nikolay, sin pensarlo dos veces, asintió con determinación.

—Ni hablar. Sube al auto.

Nikolay tomó las maletas y las colocó en el baúl del coche. Subieron al auto, y mientras lo ponía en marcha, trató de animarla.

—Mi abuela siempre decía que hay que tener el estómago lleno para poder pensar —comentó, con una sonrisa tranquilizadora.

Christina, sin embargo, simplemente lo ignoró, mirando por la ventana. Nikolay la llevó a un pequeño restaurante en las afueras de la ciudad. Entraron y se sentaron en una mesa junto a la ventana.

—Voy a pedir un pie de carne —dijo Nikolay, levantando la mano para llamar al camarero—. ¿Qué quieres tú, Christina?

—No tengo hambre —respondió ella, sacando su móvil y empezando a marcar números.

Nikolay observó en silencio mientras Christina llamaba a sus amigas, pero después de varios intentos, ninguna respondió. Christina dejó el móvil sobre la mesa con un suspiro.

—¿Por qué no se han comunicado contigo? —preguntó Nikolay.

—Una está de viaje con sus padres y la otra tiene el móvil fuera de servicio —contestó Christina, cruzando los brazos—. Qué clase de amigas son, no están cuando las necesito.

—¿No tienes más amigas? —preguntó Nikolay, tratando de comprender la situación.

—Sí, pero están en Inglaterra —respondió ella con un tono de resignación.

—¿En Inglaterra? ¿Qué hacen allí? —Nikolay se inclinó hacia adelante, interesado.

—Estudiamos en Inglaterra —dijo Christina, mirándolo por primera vez con algo de interés.

—¿Volverás a Inglaterra entonces? —preguntó Nikolay.

—Sí, mi vuelo sale en un mes —respondió ella, suspirando nuevamente.

—¿Por qué te fuiste de casa? —Nikolay continuó, tratando de entender mejor su situación.

Christina se quedó en silencio por un momento, como si estuviera reuniendo fuerzas.

—No tengo problemas con mi padre. El problema es que quiere casarse con una mujer horrible, una interesada a la que detesto. Y mi padre me dijo que tengo que ganarme mi propio dinero.

Nikolay miró a Christina, analizando sus palabras y estudiando todo lo que ella le había comentado. Mientras procesaba la información, llegaba a una conclusión.

—Creo que tu padre tiene razón en algunos aspectos —dijo Nikolay finalmente, con cautela.

Christina lo miró con incredulidad.

—¿De qué estás hablando? —preguntó, con un tono de voz más agudo.

Nikolay tomó aire, tratando de explicar su punto de vista con delicadeza.

—Entiendo que no te guste la mujer con la que tu padre quiere casarse. Pero, ¿y la parte de que necesitas ganarte tu propio dinero? Tal vez él solo quiere que seas independiente y capaz de valerte por ti misma.

Mi Reino por un Amor©© (COMPLETA✓)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora