miércoles 2 de abril, 1986
13:30 p.m
Desperté gracias a unos constantes golpes en la puerta del apartamento, sumida todavía en la conversación que había tenido ayer con Izzy, o al menos parte de ella ya que no quedamos en nada. Ese hombre me traía loca, de solo pensar en su agarre, sus caricias en mi mejilla hacía que una estúpida sonrisa pintara mi rostro recién levantado.
Caminé lentamente hacia la entrada y sin molestarme en preguntar quién era abrí la puerta, a lo que abruptamente entraron Zack y Tony.
-Dios mujer ¿No puedes usar un despertador? Hace veinte minutos estamos afuera llamándote, una de las señoras mayores del edificio amenazó con llamar a la policía- protestó Zack tomando asiento en la mesa del comedor dejando una bolsa sobre esta.
-Creo que deberíamos calentar esto, ¡Debe estar congelado!- bromeó con sarcasmo Tony encaminándose a la cocina.
-Agh dejen el drama niñas- respondí rodando los ojos- Ya está todo listo para esta noche, solo debemos encontrar que ropa ponernos y listo.
-¡Ese es un gran problema por si no lo has notado! Tenemos que dar una buena impresión carajo, es nuestro primer show- Zack se demostraba demasiado preocupado por esto, por lo que comimos rápido y salimos volando a uno de los tantos centros comerciales de Los Ángeles en busca de nuestros outfits.
(*)
Luego de unas horas intensas de compras en las que Zack se comportaba como perra en celo y Tony no se decidía por nada, pude volver sana y salva a casa.
Me vestí con una falda de cuero negra, un poco corta, un top burdeos con transparencias con mis botas negras altas y mi boina de cuero. Me sentía mas sexy que nunca.
Tomé mi cartera y salí a la Hell House donde nos encontraríamos todos para ir hacia el bar. Zack se encargaría de llevar los instrumentos al bar antes de la función.
-¿Cómo están mis chicos?- exclamé al llegar a la casa.
-¡Emma llegaste!- Steven se abalanzó sobre mí demasiado feliz- Te ves hermosa- susurró tomando mi mejilla para pellizcarla.
-Gracias Steve- respondí tiernamente.
Entré a la sala para ver a algunos de los chicos y saludarlos, conversamos unos minutos sobre mis sentimientos al estar por dar mi primer show y ellos me compartieron algunas de sus experiencias personales. Llegaron las chicas y Tony cuando ya se hacía la hora de ponernos en camino hacia el bar. Todos comenzaron a salir de la casa pero alguien faltaba... y justamente ese alguien era Izzy. Subí las escaleras para dirigirme a su cuarto, toqué la puerta un par de veces pero no conseguía respuesta.
-¿Izz?- susurré mientras entraba con cuidado- Ya nos estamos yend...- mis palabras quedaron atoradas en mi garganta, Izzy se encontraba tirado en su cama, vestido, mirando hacia el techo con una cuchara quemada sobre su estómago y una banda atada en su brazo, del cual colgaba una jeringa- ¡¿Qué carajos Jeffrey?!- entré furiosa y tome asiento a su lado rápidamente.
El pelinegro se asustó y se sentó automáticamente sin entender que pasaba.
-¿Emma que haces aquí?- comenzó a mirar desesperado a su alrededor sacándose todas esas cosas que se encontraban sobre él- No, no tenías.. no quería que me vieras así, mierda- se levantó y caminó hacia la salida.
-¿No era cocaína Jeff?- grité siguiéndolo- ¿Sabes siquiera en lo que te estas metiendo?- estaba asustada, verlo en ese estado, consiente de lo mal que podría acabar esto para él, me lastimaba demasiado.
-Yo-yo... Solo, no te metas ¿Quieres? Déjame en paz- se volteó para mirarme, respondiendo tajante y así salir de la casa para seguir al grupo. Yo lo seguí con la mirada, atónita tratando de entender su comportamiento, luego de llorar frente a mí al confesar su adicción a la cocaína ¿Ahora quería que no lo moleste al respecto, mientras que su adicción se volvió hacia la heroína? No lo creo.
(*)
El show salió de maravilla, con los chicos nos esforzamos demasiado para lograrlo, nuestra conexión se veía más fuerte que nunca, comprendíamos lo que cada uno quería decir a través de miradas o gestos.
Nos dirigimos hacia la mesa donde todos nuestros amigos se encontraban y festejamos junto a ellos. Jeff se encontraba algo apartado, con su vista en su vaso lleno de whisky sin tocar, espere un momento y vi como se levantaba hacia el baño y lo seguí, ya que nadie me estaba mirando.
Tomé su brazo con sutileza y giró asustado en mi dirección.
-Emma ¿Qué haces?- escupió suspirando- Si es por lo de ant...- lo interrumpí en seguida-
-Sí, es por lo de antes Izz..- tomé aire y lo miré a los ojos, esos preciosos ojos cuyo color me hacía recordar a un bosque sereno- Es que... me preocupas ¿Sabes? Esa mierda... te puede joder verdaderamente y no.. no quiero... perderte por eso- solté con mi último aliento, me sentía demasiado vulnerable frente a él, con estas palabras tan sinceras escurriendo de mi boca.
Me tomó por mis hombros acercándome un poco más a él y susurró en mi oído.
-No me perderás si eso es lo que te preocupa, solo que, necesito de esto para seguir... no espero que me entiendas pero es la verdad- volvió a mirarme esperando una respuesta.
-Tú eres fuerte, puedes sin drogas y lo sabes- sentencié perforándolo con la mirada- Ya te he dicho que yo puedo ayudarte, no tienes que lidiar solo con eso y las demás cosas que te pueden estar ocurrie- no me dejó acabar con la frase que me arrastró hacia el primer baño que encontró- ¿Qué haces?- pregunté bruscamente cuando me tiró sobre la puerta luego de cerrarla detrás de mí.
-Estoy cansado de pretender que no me vuelvo loco cada vez que me hablas y más cuando me regañas como si fueras mi madre- suspiró como si hubiese corrido veinte kilómetros y caminaba una y otra vez por el baño- Emma, no paro de pensar un segundo en ti ¿Me comprendes? Esto de la heroína es algo que comencé a consumir cuando ya no hablábamos y me ignorabas cada vez que estábamos en grupo, no puedo tolerar verte con otro idiota más a tu lado que no sea yo- terminó mirándome directamente a los ojos.
Me quedé en silencio unos segundos tratando de asimilar sus palabras. Fijé mi mirada hacia el piso mientras pensaba.
-¿Sabes? Esperé que me dijeras eso desde que te conocí esa tarde donde no me quitabas tus ojos de encima... y lo gracioso es que ni siquiera tuviste que hablarme para yo saber que eras tú el hombre que quería a mi lado- subí la mirada para contemplar su rostro, su reacción. Estaba con la boca ligeramente abierta y las cejas levantadas- Estuve con otro idiota tratando de llenar el vacío que tú dejaste en mí al estar con Angela, en el momento donde estaba más convencida de mi amor por ti...
El silenció reinó en la habitación, pero de un momento a otro Izzy se acercó a mi tomando mi rostro entre sus manos.
-Yo, no sabía nada...- comenzó susurrando- Si me lo hubieses dicho en ese momento no hubiese dudado un segundo en dejarla y correr a tus brazos- decía esto acariciando mi mejilla con sus dedos.
Suspiré pesadamente, mirándolo a los ojos sin poder decir una plabra, mi cabeza no dejaba de dar vueltas.
-Lo que quería decir es que, no quiero verte dañarte a ti mismo con esa mierda... tienes a todos tus amigos, me tienes a mí, sabes que estoy aquí para ti- sonreí de lado, algo apenada por la situación en la que nos encontrabamos.
Me miró buscando palabras, pero la vergüenza teñía su rostro por completo. Suspiró y bajo sus manos a mis hombros.
-Gracias... por preocuparte tanto por mí, no tienes idea de lo que significa para mí- sonrió débilmente y me soltó- Volvemos con los demás?
Caminamos de nuevo a la mesa, tratando de actuar normal, debía prepararme mentalmente para dar mi primer show, debía dar lo mejor de mi misma.
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White Boy// IZZY STRADLIN
Teen FictionDe Canadá a Los Ángeles, mucha diferencia entre un pueblo y la gran ciudad. Conoceré muchas personas nuevas que arruinaran o mejorarán mi vida, no lo sé, hasta quizás pueda cumplir mi sueño. Lo único que sé es que ese chico es mi destino, estoy segu...
