III

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Mi celular vibraba cómo loco y estando en medio de un examen no parecía la mejor manera de pasar desapercibida. Solo lo gire para poner la pantalla hacia arriba y revisar que querían; pero al encenderlo me encontré con varios mensajes de Noah que ignore, puse el celular en vibración y regrese al examen; aunque no pasó mucho rato para que una llamada entrada, en ese momento tuve que guardarlo en mi mochila. Le regresaría la llamada después.

Aunque nunca lo hice, mis amigas me convencieron de ir con algunos más de la carrera a comer algo, después terminamos en el departamento de Lucia, de nuevo sus roomies no estarían y en serio necesitaba hablar con la chica. ¿Cómo sabía lo de los tacones? No me conocía, yo nunca la había visto y sin embargo todo giraba en torno al tema de los tacones.

—Necesitaba esto, vida normal —dije mirando a Joana mientras cantaba Maldita primavera con uno de los chicos de su clase de español.

—¿Vida normal? —preguntó Erick, un chico que conocimos que estudiaba letras modernas.

—Chicos borrachos sin responsabilidades—conteste riendo.

—¡Samanta, pon tu falta de querer! —grito Johanna, al tener el teléfono más cerca hice caso a su petición y la voz de Mon Laferte nos invade.

—¡Todos cantemos! —grito el otro chico cuyo nombre no recordaba.

—¡¿Cómo fue que me dejaste de amar?, Yo aún podía soportar, tu tanta falta de querer! —cantamos a coro.

Me sentía feliz, borracha, pero feliz. Estás eran las cosas que debia hacer, vivir mi vida con personas de mi edad, en lugar de seguir recordando al idiota que se quedó con mi celular. Aunque todo era un recordatorio de él, tenía su saco en mi clóset y el dinero que me dio lo había escondido dentro de un libro; realmente no quería gastarlo, se sentía como si me hubiera pagado por las horas juntas, a pesar de que fuera yo quien había tomado más de la mitad de lo que había allí.

La mayoría se quedó un rato más, pero al final solo fuimos nosotras tres, arrinconadas en el sillón viendo Enredados con lo último que había quedado del alcohol; ya les había platicado lo que había vivido en Los Ángeles y ambas decidieron que tampoco querían saber nada de él. Le había avisado a mis padres que me quedaría a dormir y no había mucho problema porque al día siguiente era sábado. Era un momento lleno de paz, una paz que necesitaba y no sabía que me había robado.

Pero todo se puso feo al día siguiente; Hana había llegado a primera hora de la mañana; traía entre todas sus cosas un par de revistas, las cuales me hicieron comprender los mensajes y llamadas de Noah. Aunque a esas alturas no era el único que me había reventado el telefono, tenía mensajes de Leo y los demás chicos del cast junto a notificaciones de alerta de Google con la misma foto. No podía quitarme la mirada, eran fotos de aquella noche, tome una de las revistas, la portada tenía una fotografía, Jason Lawrence caminando por Los Ángeles de la mano de una chica de vestido negro, no se le veía la cara, en la parte de abajo una frase simple "¿Quién es la chica misteriosa con la que sale Jason Lawrence?".

Se suponía que nadie debía saber que paso pero ahí estaba, con mi vestido negro; en ninguna mostraban mi cara pero era bastante obvio para los que vieron como iba vestida que era yo. Antes de salir corriendo rumbo a mi casa escuche a Hana decir que me había advertido de los tacones.

...

—Hasta que se te antoja responder —la voz de Noah lleno el altavoz de mi celular.

—Si bueno, perdón por querer ser una chica cualquiera de vez en cuando —respondí revisando de nuevo el artículo donde se mencionaba dónde los habían visto —. ¿Sabes algo más?

—Mis padres no han mencionado nada, lo que me hace pensar que no lo han visto, pero está en todos lados, Twitter, Instagram, Tik tok, páginas de internet, los programas de televisión. Todos están intrigados por la chica misteriosa con la que Jason Lawrence pasó la noche luego de la entrega de premios —ambos nos quedamos callados —. Mi manager fue quien me lo mandó, trate de avisarte pero nunca me contestaste.

Los caballos de marDonde viven las historias. Descúbrelo ahora