Capítulo 6

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Buscábamos algo que pudiéramos comer, me sentía ligera, tranquila, feliz, estaba borracha en otras palabras. Corría por el aeropuerto con Jason a mis pies y este solo se reía, recordar el pasado nunca terminaba bien para mi pobre mente e incluso cuando algún recuerdo regresaba llamaba a mi psicóloga. Pero no tenía ganas de llamarle.

Quería otra botella, quería correr hasta cansarme, quería unas lunetas, tal vez unos skittles; quería pararme y reclamarle por todo; por esa primera noche, por la siguiente vez, el viaje a Londres, a esa estúpida cabaña. Me sentía de dieciocho de nuevo, incluso los dolores menstruales habían decidido desaparecer por ahora y eso me tenía tranquila.

—Al parecer solo hay un McDonalds abierto, ¿Quieres una hamburguesa y papas? —preguntó mientras pasábamos por la zona de comida.

—Si aún tienen juguetes por supuesto —respondí viendo que seguían las promocionales de Harry Potter.

—¿En serio quieres una cajita feliz?

—¿Qué tiene de malo? Es más, deberías de comprar una tu igual, ¿Por los viejos tiempos? —si que estaba borracha, pero él me miraba divertido —. Además, piensa en que posiblemente la próxima vez que vayas a un McDonalds y compres una será para un mini tú que solo quiere el juguete.

—Tu eres la que solo quiere el juguete —replicó divertido.

—Posiblemente, pero es Harry Potter, ¿Quién no quiere un mini Remus? Te espero en esa mesa —señalé una que estaba cerca del establecimiento y me fui a sentar en lo que él pedía, miraba a mi alrededor encontrando familias con niños, estos corrían y jugaban.

La idea de una familia era extraña, nunca pensamos abiertamente en eso; él mencionó que no quería hijos y yo estaba demasiado feliz recorriendo el mundo a su lado y haciendo demasiadas cosas que nunca pensé hacer, como escaparme para ir a Londres. Tampoco actualmente pensaba en eso, había tenido una que otra aventura con actores mexicanos y uno que otro compañero de profesión pero no me veía cuidando de un niño; entraría en pánico demasiado pronto sin contar que no sería buena madre.

Saqué mi teléfono tras sentir que vibraba más de lo normal y al mirar la pantalla tenía una llamada entrante de mi editor; no tenía ganas de hablar con él, seguía enojada y nada haría que cambiará mi opinión acerca del contrato. Deje la llamada perderse y entre a ver los mensajes de mi representante, sólo actualizaciones del vuelo que estaba cancelado y esperaba por respuestas.

Jason se sentó frente a mi haciendo que lo volteara a ver, me miraba divertido.

—¿Problemas? —pregunto.

—No, solo mi editor tratando de saber porque renuncié —respondí guardando de nuevo mi celular en la bolsa de la chamarra.

—¿Renunciaste? ¿Por qué? —cuestionó sorprendido cruzando sus brazos sobre la mesa.

—No lo entenderías —respondí sin pensar, me miró extrañado pero no dijo nada.

Su teléfono sonó y contesto, hablaba en francés por lo que no pude entender nada de lo que hablaba. Mientras tanto seguía viendo a la familia de enfrente, eran tres niños, dos que jugaban con sus juguetes y un bebé que estaba siendo arrullado por quien creía era la madre en su carriola; el padre se dividía entre los dos que jugaban y la madre. Y comprendí porque me afectaba tanto que cierta persona fuera a formar una familia.

En un par de meses Jason tendrá un bebé, llevará la mitad de sus genes. Él no quería hijos y yo era una niña conociendo el mundo, pero sabía que tarde o temprano iba a querer sentar cabeza y la plática sobre la descendencia llegaría tarde o temprano; aunque nunca llegó en realidad, pasaron cosas diferentes y la vida nos llevó por caminos que nos hicieron ver qué en realidad estábamos bien así. Seguir repitiendo que él no quería hijos, no estaba haciendo más fácil todo eso.

Pero él siendo padre, casado, con familia; ese bebé marcaba un antes y un después en su vida; y yo me quedaría en ese antes, sería totalmente parte de su pasado. Él trabajador de McDonald 's lo llamó y él colgando el teléfono se levantó por la comida.

No me atrevía a verlo, ¿Qué pasaba sí aún sentía algo por él?

—Su comida —dijo cuando regresó con la charola, dos cajitas felices, dos refrescos, dos paquetes de papas y dos hamburguesas a parte; coloco una de cada cosa de cada lado de la mesa y se sentó a comer.

—Tu —dije abriendo la cajita y buscando dentro el juguete, él se quedó en silencio mirándome sin comprender —. La razón por la que renuncié a la editorial fue por ti.

—¿Por mí? —pregunto confuso, yo abría la bolsa del juguete, era un mini Remus, ¿Sí él tenía un mini Sirius sería una señal?

—Si, bueno, en parte —tomé una papa y me la llevé a la boca —. Es común que me pregunten por ti en las entrevistas, por eso estoy al tanto de tu vida, mi representante y la editorial me mandan a ensayar las preguntas que pueden llegar a hacer. Pero está vez me ocultaron lo de tu paternidad, no sé que pensaron que haría; tenía años sin verte y ellos simplemente querían que terminara las entrevistas y fotos para seguir la gira.

—Pero ya no quisiste seguir, por eso te vas.

—Exacto, no es como si me importara que me sigan preguntando por ti a dónde sea que vaya, pero que me negaran información de la que aún así me enteraré tarde o temprano; me hizo sentir como una niña a la que le ocultan la verdad de Santa Claus para que se porte bien —seguí mientras sacaba todo lo que estaba dentro de la cajita feliz —. Me enojé al volver de una entrevista, le dije que renunciaba y ahí me puse a leer las revistas que me llevaron en la mañana. Me enteré de todo, cuántos meses tiene, que no los habían visto juntos en mucho rato, lo feliz que estaba ella en la espera de su primer hijo.

Terminé de decir encogiendo los hombros, él no había tocado nada por lo que alcance sus papás y las mías, ambas las vertí en la cajita. Jason abrió la suya, dejó el juguete de lado y me pasó la bolsita de papas que venía en esta, la cual también vertí con las demás.

—Nunca entendí cuál era la razón de hacer eso —dijo señalando la cajita con las papas.

—No había ninguna razón, simplemente ahora son mías, ¿Puedo? —pregunté señalando el juguete en su bolsita, él asintió y lo tomé. Era un Sirius.


...

Llegamos a la mitad de esto, me pensé bastante si subir ya toda la historia de golpe o seguir así, pero no sé.

Los veo en el siguiente.

Los caballos de marDonde viven las historias. Descúbrelo ahora