En total oscuridad creyó que nadie llegaría a salvarla, como una flor que moría por no sentir la calidez del sol o por no tener amor. Perecería en soledad sin que nadie pudiera escucharla.
Fue cuando sus ojos por fin pudieron ver una pequeña luz qu...
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Narra _____________.
Perdí la cuenta de las veces que salía sin permiso de casa para poder ir a buscarlo. Y siempre en el mismo sitio me quedaba contemplando la vista del bosque, sin importar el día o los meses. Desde que se pinto de naranja y marrón, hasta que un manto blanco congelo incluso los lagos y arroyos. Los allium murieron y nacieron nuevamente muchas veces. Quien como ellos que podían morir y renacer después de unas semanas y verse hermosos siempre. Enferme después de que Cole se fuera. Y por más que caía en cama, a los días ya estaba como si nada, era como morir y renacer de nuevo ¿Cómo aquellas flores violetas? Seguramente si, pero mis pétalos no brillaban bajo el sol del invierno. Lo único que me daba fuerzas era el amor de mis padres quienes jamás me dejaron sola. Y con el pasar de las estaciones mis ilusiones de volverlo a ver se habían marchitado.
Incluso las más bellas flores mueren cuando las arrancas de raiz.
Cuánta razón tenía Erina cuando se hizo pasar por la señora Julieta. Tanta que comenzaba a asustarme cuando acertada con las palabras podía ser esa horrible mujer. Aun así no hubo día que no pensara en Cole. En un principio tenía la desesperación, de saber por qué me había dejado ¿Es que así se había escrito desde un inicio? Desde aquella vez que nos conocimos. Tras haber pasado mi duelo, mi tristeza quedó oculta bajo la presencia de mi trabajo. Era yo el médico de la aldea, ayudaba a quien fuera con tal de no ver morir a nadie dando de mi sangre sin miedo a quedarme sin ella. Y en mis tiempos libres los usaba para entrenar sin parar todas las habilidades que quedaron inconclusas. No iba a permitir que nada ni nadie me hiriera de nuevo, no está vez. Mi don dio vida a las criaturas de la tierra, dándome un ejército, un arma para poder defender mi hogar y a mi familia. Sin contar el gigante que me protegía desde la colina más cercana, ahí dormía Vainillo. El último regalo de Cole.
— ¿Te enteraste no?. — me preguntó una joven que era vecina mía —. Hace unos días mi hermano juro haber visto un angel en las afueras de la aldea, un angel de alas doradas.
— No son ángeles. — dije tranquilamente mientras partía por la mitad un enorme tronco seco —. Esos son guardias de Shintaro, no se que es lo que quieren o por qué no entren a la aldea. Solamente ignoralos.
— Que fría y dura eres. — dijo con una sonrisa nerviosa mientras cargaba los troncos cortados—. Pero, sin ti yo no estaría aqui. Tu me salvaste hace un año de casi morir por neumonía en el invierno y ahora estoy viva gracias a ti.
— Cómo te dije esa vez, no me lo agradezcas. — dije terminando por cortar el último pedazo, pero no pude evitar darle también una pequeña sonrisa aunque ya no estuviera acostumbrada a darlas —. Es mi trabajo y quiero que estés bien.
Narrador omnisciente.
_____________ se había ganado una buena fama en el pueblo. La querían por ser quien cuidaba y sanaba de los enfermos y por ser una mujer muy seria y dura. Así la conocían, no a la joven débil y temerosa que era perseguida por dos enfermos. Aún así la querían, nadie más que ella podía cuidarlos. Incluso sus propios padres no les extraño para nada aquella repentina actitud bastante hostil cuando la provocaban. Sobre todo su madre que sabía perfectamente la razón del por qué su hija, ya siendo una mujer era así. Pero con ellos era más amable, los amaba sobre todas las cosas.