10. Deseo III

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La música alta y los suaves destellos de luces se filtraban por entre las hendiduras apenas visibles de la puerta de aquel almacén, mientras tanto, dos jóvenes se observaban estupefactos, uno tenía los ojos visiblemente llorosos y la nariz roja, por otra parte, el otro parecía mostrar una mirada llena de aturdimiento, las puntas de sus orejas y mejillas estaban sonrosadas, producto del poco alcohol que había ingerido durante su estadía en esa fiesta.

Kim tenía las rodillas recogidas, abrazándolas contra su pecho al mirar ocasionalmente hacia la puerta que había sido cerrada por Jeon hace unos minutos, el seguro de la misma también había sido puesto, pero de alguna forma juraba que si lo veía por unos minutos más terminaría botandose ante lo intenso de su mirada.

Finalmente regreso la vista al azabache frente a el, sabía que Jeon no había bebido tanto, sin embargo al ser su primera vez ingiriendo alcohol era posible que el único shot que había bebido se le hubiera subido a la cabeza.

Sintiendo que el silencio en el almacén empezaba a opacar la música y a tornar el ambiente extremadamente incomodo se decidió por hablar primero, sobre todo porque el otro ni siquiera tenia la intención de mover sus labios.

—¿Por qué lo hiciste?—Preguntó directamente, aferrándose aún a las piernas contra su pecho, enterrando sus uñas en la mismas ante su propia ansiedad.

Jeon atinó a encoger sus hombros, esta vez su mirada le presto total atención, ya no parecía ido, pero aún se notaba un atisbo de mareo en sus ojos.

—Te vi demasiado incomodo... Tanto la pregunta como el reto... Las dos cosas eran complicadas para ti.—Susurró Jeon, ladeando su rostro hacia un lado.

—Yo podía manejar la situación, solo tenía que inventar un nombre. No es como si fueran a pedirme pruebas de la persona que me gusta.—Suspiró.

—Si, podrías haberlo manejado pero... ¿Lo hiciste? ¿Realmente habrías logrado hacerlo?

El pelinegro apretó los labios, sabía que no, por más que hubiera tenido la intención de evadir tan estúpida pregunta en ese preciso momento se sintió tan abrumado y asqueado que por más que trataba de abrir la boca y soltar mentiras todo lo salía de sus labios era un inútil suspiro con palabras quebradizas, sobre todo porque quien lo cuestionaba era su objeto de amor unilateral: Park Jimin.

Muchas veces le habían preguntado lo mismo, sobre quien era su interés amoroso, si existía alguien en su corazón o si había alguien ocupando sus pensamientos. Todas y cada una de esas veces pudo mentir fácilmente, hablando con mofa y burlándose de si mismo por ser un insensible que no parecía enamorarse de nadie, o tomar el nombre de algún extraño para fingir que aquel era su interés amoroso, pero, ¿Cómo decirlo? Hoy que lo había intentado resultó ser un fiasco.

Sabía que de no haber intervenido Jeon habría terminado llorando de coraje y vergüenza frente a todos, sobre todo frente a Park Jimin, quien se había mostrado bastante divertido ante aquella situación.

No quería verse tan vulnerable ante el.

Sabes que ahora que has hecho esto todos pensaran que eres gay o un heterocurioso, ¿Verdad?—Preguntó Kim solo diciendo lo que era verdaderamente obvio.

—Las personas suelen suponer muchas cosas, no será la primera vez que me etiqueten de alguna forma.—Hablo Jeon sin dejar de mirarlo.—Pero, ¿Qué importa? Finalmente soy el único que conoce mis propios gustos, si alguien supone algo solo serán habladurías, el mundo se compone de esa forma.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora