18. Las manos de un artista

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Una suave brisa entró por la ventana, revolviendole los suaves cabellos negros y haciéndole arrugar la nariz, pronto unas cuantas gotas finas de agua le mojaron el rostro, por lo que terminó incorporándose en el sofá y mirando a todos lados completamente desorientado, como si hubiera perdido la noción del tiempo.

Unos suaves pasos resonaron detrás y cada vez se fueron acercando más, pronto una silueta de cabellera azabache obstruyo su vista, y el cerrar de las ventanas corredizas fue todo lo que sus oídos pudieron escuchar acompañado del suave resonar de Valentine de Laufey que Jeon escuchaba desde su teléfono celular.

—Es extraño recibir una tormenta en pleno octubre.—Habló Jeon, terminando de cerrar las ventanas y girando su rostro para ver a un somnoliento pelinegro removerse en el sofá.—Oh, ¿te desperté?—Preguntó apenado.

Taehyung arrugó el entrecejo, estaba seguro de que su rostro estaba hinchado por haber dormido tanto tiempo, aún así, como el sin vergüenza que era, decidió que coquetear un poco con el hombre frente a él era completamente necesario.

—Que guapo.—Susurró embelesado.

Jungkook formó una "o" con sus labios antes de reír suavemente y terminar por girarse, se acuclillo al frente del sofá y dejo un suave beso en la frente de Kim.

—Tu también te ves muy guapo.—Le devolvió Jeon en medio de una sonrisa.

Tenía puestas sus gafas plateadas, las gafas doradas se habían quebrado en medio de uno de sus entrenamientos de la universidad, por lo que estás últimas dos semanas solo había usado las gafas plateadas, aún así Taehyung ya encontraba encantador el ver aquel armazón plateado cubrir el puente de su nariz.

—Por supuesto, yo siempre me veo guapo.

—Si si, siempre.

—Y sexy.

—Demasiado.

—Y-

Antes de que pudiera terminar de hablar Jungkook tomó una almohada del sofá y le cubrió el rostro juguetonamente, terminando por levantarse y regresar a su lugar en el centro de la sala.

Taehyung rió suavemente y se incorporó en el sofá, mirando por encima del respaldo para ver a Jeon, estaba sentado en un banco teniendo un lienzo a medio hacer y una mesita metálica con ruedas en donde tenía todos los materiales necesarios para su pintura. Había un boceto a lápiz que aún no tenía mucha forma, pero fácilmente podía percibirse una figura masculina. Jeon llevaba trabajando en eso toda la semana, de hecho ya había tirado a la basura dos lienzos al no quedar conforme.

—¿Aún no decides la paleta de colores?—Preguntó Kim al levantarse, estirándose tal cual un gato recién levantado.

Jeon acomodo sus lentes y negó, empezando a dar ligeros trazos en su lienzo para afinar detalles.

—Tengo una leve idea, pero cuando empiezo a pintar ya no me gusta.— Suspiró.—Quiero una buena calificación así que tiene que ser perfecto.

Kim terminó acercándose, miro de reojo hacia la ventana, suaves gotas de lluvia habían empezado a golpetear el vidrio, aún cuando la luz del día aún pintaba el cielo.

Había llegado al departamento de Jeon desde la una de la tarde y desde entonces había dormido, recién despertaba siendo las cuatro. Ya que el día anterior siendo domingo había hecho doble turno estaba completamente molido, por suerte Jungkook era lo suficientemente comprensivo y lo dejo dormir tanto como quiso.

Volvió su vista al azabache, quien seguía inmerso en el lienzo, con suavidad Kim le abrazo por los hombros, apoyando su mejilla en su hombro.

—¿No la clase de arte es solo para cubrir créditos extra? Con que apruebes es suficiente, no te sobre exijas.—Susurró a su lado.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora