19. Un hombre y una mujer

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Martes por la mañana, como todos los días de cada mes Jeon tenía su entrenamiento deportivo como parte de una materia extra para reunir créditos, era agradable poder reunir créditos de dicha forma, haciendo algo que tanto le gustaba como el ejercicio.

Mientras hacía flexiones en el medio del gimnasio, escuchando de fondo a sus compañeros discutir entre ellos sobre el próximo entrenamiento de relevos, de repente un suave destello naranja llamo su atención hacia las gradas.

Bonito cabello naranja-rojizo se sacudía suavemente, ondulado y crispado naturalmente, desfilando en las gradas estaba aquella bonita joven, de mejillas salpicadas de pecas y sonrisa perfecta: Jung Danielle.

Para Jungkook ya no era una sorpresa verla llegar en sus entrenamientos, era muy consciente de su presencia desde hace ya varios días, y tal vez era un poco lerdo, tal vez algo lento de imaginación, pero creía hacerse una idea de porqué iba a esas horas: específicamente a verlo.

Para Danielle era algún tipo de ritual que no se perdía cada día de sus entrenamientos, desfilaba por las gradas hasta llegar al mismo lugar, sola, sentándose y mirando sonriente hacia el centro del gimnasio en donde un apuesto azabache de gafas plateadas entrenaba arduamente como siempre.

Aunque es cierto que para Jungkook aquella chica ya no significaba lo que hace unos meses, ella seguía siendo su primer amor, y también la primera chica que mostraba tanto interés en él, por lo que aún si sus sentimientos no eran recíprocos no podía evitar sentirse nervioso y hasta cierto punto feliz de recibir su atención. Pero claro, el sabía perfectamente que debía aclarar las cosas con ella cuanto antes, porque justo ahora estaba en una relación con Taehyung.

Relación.

Justo recordó que de hecho no estaban en medio de eso.

—¡Descanso de quince minutos, que entré la segunda sección!—Anunció el entrenador, su voz resonando fuertemente aún entre medio del fuerte barullo.

Jungkook se levantó jadeante, sacudiendo su camiseta para permitir la entrada de aire y no sofocarse más debido al intenso calor. Pleno invierno y el sudaba profusamente.

Nuevamente al captar de reojo a la sonriente Danielle por fin se decidió, caminando con tranquilidad atravesó la valla que separaba las gradas y finalmente llegó hasta el lado de la chica.

—Hola.—Saludo primeramente el azabache, sentándose a su lado en uno de los tantos asientos vacíos.

—H-Hola...—Respondió con un suave y bonito sonrojo la joven, hoy lucia más linda que otros días, usando una bonita falda larga color blanco y un suéter lila de lana que parecía bastante suave al tacto.—¿Cómo va el entrenamiento? ¿No es cansado hacerlo todos los días?

—Es cansado, si, pero e hecho rutinas más pesadas que esto, así que no me quejo.—Respondió con simpleza.

—Realmente te gustan los deportes.— Rió ella suavemente, cubriendo su boca con timidez.

Para Jungkook aquel gesto antes le habría parecido hermoso, y de hecho aún lo parecía, pero la sensación de picor que antes eso provocaba en su pecho ya no estaba, ahora esa sensación únicamente era causada cuando aquellas fuertes y ásperas manos de piel apiñonada recorrían sus hombros y los sujetaban en medio de una mueca de placer.

Porque Danielle era bonita sin lugar a dudas, pero Taehyung era su nueva musa.

Y nuevamente, sus pensamientos eran invadidos por aquel pelinegro.

La expresión en su rostro cambió notablemente y no paso desapercibida por la linda cobriza, quien inmediatamente borró su bella sonrisa para ladear el rostro confundida y mirar con preocupación al otro.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora