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Mo no era imbécil. Supo desde que vió a He Tian hablando con Jian Yi en su residencia que el hecho de que él estuviera ahí no era casualidad.

Confirmó que He Tian sólo decía mentiras cuando tuvo el descaro de decirle "no sabía que vivías aquí" cuando en el semestre pasado lo llevaba a altas horas de la noche, del departamento del demonio hasta la puerta de su residencia.

Sí, en esos días cuando en lugar de "estudiar", perdían el tiempo tomando cerveza hasta que se olvidaban del tema de su proyecto y lo único que hacían era meterse la lengua hasta la garganta.

Esos días dónde Mo Guan Shan creyó firmemente que He Tian era un cobarde por nunca haber hecho más que meter las manos bajo su camisa.

Ahora veía que era un intenso capaz hasta de buscarlo en su residencia.

De nada servía todo el esfuerzo que hizo estás últimas semanas evitando al moreno, por los pasillos, zonas comunes e incluso en la calle. No quería toparse con He Tian porqué no quería volver a tratar con él.

"¡Ja! ¿y yo soy el ególatra? Tal vez eres demasiado consciente de mi Mo Zi~".

Y sí, Mo no quería admitirlo, pero ciertamente era muy conciente de la presencia del pelinegro, sabe lo caprichoso, molesto y manipulador que puede llegar a ser He Tian.

Seriamente hablando, a Mo Guan Sha no le gustaba más que el aspecto físico del imbécil, y como decía Jian Yi, tenía mal gusto para los tipos.

Se dió cuenta entonces que andar evitando a He Tian sólo había servido para subirle el ego al maldito.

Así que ahí estaba, otra vez sentado en el asiento que usualmente ocupaba en el salón dónde veía Estadística II. No miró a los al rededores, no dijo nada, sólo se quedó atento a lo que él instructor de la cátedra explicaba.

No pasó nada, cuando la clase terminó tomó sus cosas y puso su mochila amarilla sobre su hombro, al caminar por el pasillo entre los asientos vio al moreno rodeado de gente mientras le hablaban de un montón de cosas a las que el pelirrojo no le interesaban, y al moreno tampoco.

He Tian lo miro fijamente.

Mo se puso incómodo ante ello, pensó que el moreno quizá se acercaría, pero no. Sólo le sonrió y agitó la mano en un saludo.

Mo no se lo devolvió, sólo volteó su mirada.

Esa semana los únicos lugares dónde Mo Guan Shan veía al moreno era en las instalaciones de la universidad; ni en su trabajo, ni en la calle y mucho menos en su residencia estaba He Tian, lo cual agradecía.

Siempre que se topaban por los pasillos era He Tian el que se acercaba a saludarlo y se iba rápidamente, no era que a Mo le incomodara mucho y tampoco es que se encontraran con tanta frecuencia. Así que simplemente lo dejó pasar y se enfocó en no pensar en eso.

Siguió su rutina normal, estar en sus clases, ir tarde a su trabajo, reunirse con sus amigos, pasar un rato en la cama de She Li, llamar a su madre y luego a dormir.

Antes de darse cuenta He Tian ya lo paraba y lo paseaba por los pasillos de la facultad, mientras hablaba de cosas y desvaríos a los que Mo Guan Shan no le seguí el ritmo.

Siempre que el bermejo le decía que lo dejara en paz, el azabache sólo se reía y seguía hablando de más.

Las semanas pasaban y Mo simplemente aprendió a tolerar al moreno en su rutina. Se acostumbró a que lo llevará de allí para acá siempre que se veían en los descansos o que He Tian se saltará unas clases para quedarse con Mo cuando le tocaba esperar una o dos horas haciendo nada en las zonas verdes mientras esperaba su próxima clase.

Cuando Mo tenía que entrar a clases a veces el moreno le decía que se quedará con él afuera y como el bermejo no accedía entonces He Tian se iba. Mo se vio distraído en clases pensando en que realmente He Tian solo iba a perder el tiempo en la universidad... pero tenía buenas notas, entonces Mo tuvo envidia, porqué él si tenía que esforzarse para tener buenas notas. 

Rara vez He Tian iba "casualmente" al lugar de trabajo de Mo "casualmente" a su exacta hora de turno. Compraba cualquier postre para disimular y le preguntaba a Mo si lo había hecho él, procedía a hablar idioteces con su jefa hasta que Mo ponía un pie fuera del local.
Entonces He Tian siempre le decía:

—Mira la hora, ¿Quieres que te dé un aventón?

Mo entonces siempre miraba su sonrisa torcida. A veces se preguntaba si estaba bien ser tan permisivo con ese sujeto,"No importa, no importa" se repetía mientras sus pies adoloridos al final del día siempre lo obligaban a decir qué sí.

Pocas veces le daba una respuesta verbal al moreno, sólo lo seguía hasta su coche y se iban, rara vez hablaban, mayormente He Tian siempre ponía música para no hacer tan pesado el ambiente, sólo una que otra palabra en algún semáforo rojo. Mo entonces lo veía fumarse tranquilamente un cigarro, He Tian solía ofrecerle, pero el pelirrojo se negaba a modo de decirle que no tratara de acercarse más.

Cuando el auto se estacionó frente a la residencia el bermejo solo le soltó un "gracias" y se marchó. Entonces He Tian volvió a respirar. 

—Patético. 

No pudo evitar el reflejo de llevarse las manos al rostro en modo de esconderse de su propia vergüenza. Nunca, jamás,  en todo lo que tenía de vida había estado acechando y rogando atención de nadie. Sí, la mayoría de las veces lo hacía con la intención de ver al bermejo molesto, pero He Tian se sorprendía que incluso de manera inconsciente terminaba buscando al pelirrojo y viendo matices que no eran tan interesantes de Mo, pero que aún así ahí lo ataban. 

—Ugh, soy tan idiota.

Lo peor de todo es que He Tian ni siquiera se entendía a sí mismo. Sí, quería la atención de Mo Guan Shan, quería su cuerpo, ¿Para qué? No lo sabía, sólo para molestarlo y ver si se acababa la chispa en su capricho, ¿Qué necesitaba para eso? ¿En qué punto se sentiría satisfecho cómo para volver a su estado normal? He Tian tenía muchas cosas que plantearse, pero no estaba aún listo para ello. 

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