P1 ¦¦ El Jorge Chávez

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¬ Julio 2024

El frío viento limeño se hacía presente en el arduo aeropuerto en el Callao, todos los deportistas se encontraban ahí esperando a que su vuelo a la "Ciudad Luz" empiece, la delegación peruana se encontraba en parte alegre y desesperada por los retos que implicaría este evento.

Uno de los jóvenes que se encontraban ahí no tenía ojos, mas que para su celular, su comportamiento era algo distante, pero tranquilo, había sido educado con altos modales que dejaban una buena impresión a su persona.

Sus dedos igual tocaban la pantalla pareciendo escribir un testamento, no obstante todo cambió cuando de pronto sintió una mano tocar su hombro.

El joven se quedó en shock por unos instantes, no sabía que hacer, era en ocasiones impredecible con ese tipo de tratos hasta que de pronto escuchó una voz masculina.

- "Hola, que tal, tú debes ser el de vela"

Stefano volteo la mirada y sus ojos apuntaron a los del otro joven, su mirada de muchacho parecía brotar "vida, pasión y adrenalina".

- "Hey, que pasa amigo, se te olvido hablar" - dijo de forma amigable

En ese momento sus labios por fin lograron vocalizar una palabra luego de mucho tiempo estar en un bucle.

- "Q-Que bonitos ojos tienes..."

La camaradería en ese momento se disipó, ahora ambos quedaron en silencio, la sonrisa del otro bajo un poco tras aquella respuesta, pero su mirada conservaba aún lo que quería expresar.

Mientras que el velerista quedo "colorado" no sabía que más decir, era terrible en esas situaciones, su garganta se hacía un nudo que nunca terminaría hasta que el joven de notables crespos habló de nuevo.

- "Gracias, no enserio, entiendo tu intención..."

Su comentario se vio interrumpido por la voz del sonrojado.

- "Disculpa, no, disculpa, tengo la cabeza en la luna, perdona por decir eso"

- "Ey, no me molesta, en cambio, me agradas y también quedaste 'colorado'"

- "Ah, jajaja, pero bueno, creo que para empezar de otra manera sería presentarnos, Stefano Peschiera"

Él extendio su mano en intención de saludar.

- "Alonso Correa, un gusto" - dijo con alegría y respondiendo al saludo en manos

Ambos entonces estuvieron unos segundos así hasta que poco a poco fueron separando sus manos y empezando de nuevo a hablar.

- "Peschiera, me suena a italiano" - dijo Alonso con una sonrisa

- "Me lo dicen siempre, jejeje, y que tal tú, Correa" - continuo Stefano

- "Muy bien, de hecho muy ansioso por los juegos" - Correa

- "Es normal, creo que todo depende de nuestra voluntad y ganas de ir a por el oro" - Peschiera

- "Sí, realmente me he decidido a traerlo aquí" - Correa

- "Sé que lo harás Alonso, no dudo de tus metas" - Peschiera

El más joven quedó alagado por las palabras del velerista, notó su confianza y la forma en como lo decía.

- "No sé que decir Stefano, creo que ni llevamos un día de conocernos mejor y ya nos llevamos bien" - Correa

- "Claro brother, creo que es algo propio que salió y supongo que..."

Su diálogo tuvo que ser interrumpido ya que el próximo vuelo a Tahití estaba por empezar, el destino de Alonso; puesto que en París no hay mar, ni olas que pueda domar; un miembro de la directiva anunció al joven crespo de ello.

Fue imprevisto, y ni uno se lo esperaba siendo un quiebre en seguir hablando, no obstante para no interrumpir su interacción Alonso optó por darle su número a Stefano.

- "Maldición, mi celular está muerto" - dijo Stefano al ver que solo quedaba poco tiempo a que su dispositivo se apague

- "Um, - Alonso miró a sus lados hasta que la agenda del barbón - ya, solo necesito un lapicero"

Ambos empezaron a buscar un bolígrafo hasta que Alonso le pidió uno prestado a su compañera Kimberly.

- "Listo, ahí tienes amigo" - dijo Alonso regalando una sonrisa

- "Prometo enviarte un mensaje cuando vuelva a tener batería" - dijo Stefano de igual manera

- "Quedamos hermano, nos vemos luego, campeón" - Correa

En ese momento Alonso trato de darle la mano, pero Stefano extendio sus brazos dando señal a un caluroso abrazo.

Correa con una risa respondió a su gesto, no tenían mucho de conocerse a detalle desde antes, aunque quedo claro que ambos comenzaron a escribir su propia de historia.

Al terminarse ese momento el surfista tomo su maleta vio por última vez al velerista, mientras de fondo se escucho como sus otros dos compañeros lo llamaban para que se apure en ir con ellos, y se alejo hasta que se perdió en la multitud de gente que se hallaba en el Jorge Chávez.

Peschiera solo vio el número en su agenda y sin hacer otro movimiento solo se dijo a si mismo.

- "Claro campeón"

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Mi única medalla eres tú - Alonso Correa & Stefano PeschieraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora