El manto oscuro del cielo empezaba a aclarar sus tonalidades, anunciando que en pocas horas el amanecer llegaría para cubrir los vastos terrenos de la tierra sagrada de Hyrule.
En la habitación principal del palacio, bajo la protección de las finas mantas de seda, se encontraban los amantes sumidos en un plácido sueño mientras sus cuerpos se enlazaban con los brazos del otro.
El héroe elegido abrió los ojos, sorprendiéndose por un instante al notar que se encontraba en un lugar diferente a su habitación, pero luego que su memoria despertó por completo y se vio despojado de ropa alguna, una cálida sonrisa se le dibujó en el rostro.
Giró despacio y vio a su amada profundamente dormida, poniéndole a la vista su suave y pálida espalda. El joven recordó con detalle la maravillosa noche que pasaron juntos, en donde por primera vez se entregaron al amor y la pasión que les quemaba el alma debido a los fervientes deseos que sentían el uno por el otro.
Sin poder evitarlo, acarició con sus dedos la piel de esa característica zona, deleitándose con la suavidad a medida que su cuerpo se estremecía, recordando, una vez más, que en la intensa pasada noche había tocado ese sitio y muchos más que le hicieron perder la completa razón.
Debido a los tocamientos, la princesa empezó a despertarse a medida que volteaba su cuerpo, impactando al joven al dar a notar otra de sus atractivas y encantadoras zonas; cuando se dio cuenta de ello, se cubrió con las mantas, completamente sonrojada y se sentó a buscar los labios de su adorado para besarlos con sutileza.
- Buenos días, mi amor. – dijo, luego de finalizar su afectuoso acto.
- Buenos días, princesa. – contestó, completamente hipnotizado mientras la observaba.
- ¿Cómo te sientes? – preguntó la joven, ansiosa por saber la respuesta.
- No hay palabras para describir lo que siento en mi corazón. Soy inmensamente feliz a tu lado y ahora más que nunca que consumamos nuestro amor. La noche fue increíble, disfruté de cada beso y caricia que nos dábamos... fueron sensaciones indescriptibles.
La princesa se ruborizó al oír las palabras de su amado, sintiéndose contenta de saber que el íntimo momento que habían compartido significó mucho para él.
- Para mí también fue un momento maravilloso, entregarme a ti en cuerpo y alma fue la decisión más importante que tomé en mi vida, pues no hay nada más sublime que pertenecer por completo al ser amado.
- Me alegra saber que disfrutaste tanto como yo, pero no pude evitar preocuparme al ver que sentiste dolor, por más delicado que traté de ser contigo. Lo lamento. – comentó, sintiéndose apenado.
- No te voy a negar que al inicio si fue un poco incómodo y doloroso, pero luego todo fue disipado por las intensas sensaciones que me provocaste en todo el acto.
- ¿De verdad?
- Fue... fascinante y excitante. – contestó la joven, mirándolo a su amado a los ojos intensamente mientras se acercaba a su cuerpo.
Luego de esas aclaraciones, la pareja se besó apasionadamente, provocando que ambos caigan en la cama y Link recorra con su boca el cuerpo de su amada y haciendo que vuelva a gemir debido a las caricias. Luego de un momento ambos detuvieron su agradable actividad.
- Falta poco para el amanecer, debo irme antes de que los soldados se despierten. Además no quiero que me vean bajando de tu balcón, pues no deseo que hablen mal de ti. – dijo con seriedad.
- Ahora que estoy contigo, poco me importa lo que piensen los demás.
- A mí tampoco me importa, pero de ninguna manera pienso permitir que atenten contra tu honor y prestigio. Tú eres una dama y nadie debe atreverse a dudar lo contrario. – aclaró el capitán, mientras le acariciaba el rostro.
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Lazos eternos
FanfictionDespués de la cruenta batalla contra Ganondorf, Link fue nombrado Primer Caballero de Hyrule y se fue a vivir al palacio. Desde ese momento, nace entre él y la princesa del reino, un amor puro, apasionado y desenfrenado, el cual, a pesar de ser impo...
