El paso de los meses siguió con su habitual curso, transcurriendo las conocidas estaciones hasta que la primavera volvió a su cauce. El canto de las aves se entremezclaba con la frescura de la brisa, mientras las plantas presumían de sus más bellas y relucientes flores, invadiendo con su exquisito aroma el ambiente del Bosque de Farone.
La princesa Zelda estaba en la comodidad de su alcoba mientras el doctor Tudor la revisaba; Impa también estaba con ellos. La joven ya se encontraba en las últimas semanas de su embarazo, por lo que su vientre había crecido considerablemente, motivo por el que se sentía dichosa, pues eso significaba que su pequeño estaba más vivo que nunca, y para ella no había nada más hermoso que sentirlo, maravillarse con cada uno de sus movimientos.
La joven no podía negar que en su corazón aún estaba la llaga del dolor, todo por haber perdido al gran amor de su vida, con quien creó a la hermosa criatura que se encontraba acogiendo en su interior, sin embargo, era precisamente por esta que se mantenía fuerte, dispuesta a olvidarse de sus penas con tal de brindarle bienestar.
- Princesa, desde que empecé a revisarla su bebé no ha dejado de moverse. Se ve que va a ser muy fuerte. – mencionó el médico, mostrando una sonrisa.
Zelda no pudo evitar conmoverse al escuchar tan buenas noticias, pues en seguida vino a su mente la imagen de su amado, quien poseía aquella característica que tanto le gustaba, y al mismo tiempo extrañaba.
- Si, doctor, se mueve demasiado y ya casi no me deja dormir por las noches. – comentó, riéndose.
- Eso es algo normal, sobre todo en los últimos meses. Y veo que ha seguido todas mis indicaciones, pues el bebé ha evolucionado muy bien en cada una de sus etapas.
- Me alegra mucho escuchar eso. – expresó la princesa, acariciándose el vientre.
- Doctor, ¿cuánto tiempo falta para que nazca? – preguntó la Sheikah, impaciente.
- Ya sólo faltan un par de meses, pero puede ser que se adelante porque la princesa es madre primeriza, por lo que tienen que estar preparadas por si eso llega a pasar. Voy a estar un tiempo por estos lares, pues tengo algunos pacientes que atender, así que si algo llega a pasar, no duden en llamarme, por favor.
- Gracias por todas sus atenciones, doctor. – dijo Impa.
- Estoy ansiosa por conocerlo. Ya quiero tenerlo entre mis brazos. – agregó la princesa, sintiéndose muy feliz.
- No hay nada que agradecer, sólo cumplo con mi deber. Bueno, ha llegado la hora de retirarme, nos veremos en la próxima visita. Buenas noches.
- Buenas noches, lo escolto hasta la salida. – dijo la Sheikah.
Una vez que el médico se retiró, la princesa se levantó de su cama para cambiarse de ropa. Se puso un vestido largo color rosa pálido, el cual poseía los hombros descubiertos, mientras que su cabello decidió dejárselo suelto, sin ningún adorno que la cubriera. Desde que había llegado a la cabaña de sus padres, Impa contrató a un par de sirvientes para que las atendieran, quienes pensaban que la princesa era una simple joven de buena familia que había quedado embarazada sin estar casada, y que se había apartado debido a la vergüenza del medio. La Sheikah pensó bien, e incluso se cercioró de que ninguno de ellos sepa que la vivienda había pertenecido a los difuntos reyes. Todo lo realizó pensando en la tranquilidad de su protegida.
Cuando la princesa estuvo lista, Impa entró a la habitación, y se sintió contenta al ver que se había levantado de la cama, e incluso arreglado.
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Lazos eternos
FanfictionDespués de la cruenta batalla contra Ganondorf, Link fue nombrado Primer Caballero de Hyrule y se fue a vivir al palacio. Desde ese momento, nace entre él y la princesa del reino, un amor puro, apasionado y desenfrenado, el cual, a pesar de ser impo...
