Nunca fui parte de ese mundo.
Las luces, las joyas, los rostros perfectos escondiendo mentiras...
Todo me asfixiaba.
Nunca era requerida en los eventos de la alta sociedad, nadie me miraba dos veces,
y yo lo agradecía.
Prefería existir en silencio...
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Castigo
-Esto es imperdonable- dije, elevando mi voz hasta casi rozar el grito.
Lucy me miró con miedo en los ojos, como si ya supiera cuál sería mi reacción. Con pasos vacilantes, se levantó del lugar donde estaba sentada y, temblorosa, se acercó a mí.
-Yo... no soy lo que dicen, lo juro. Solo era una huérfana, dejada afuera de un burdel. Pero no me avergüenzo, ellas me cuidaron, me dieron un hogar, comida, una educación decente. Nunca me dejaron trabajar allí, jamás. Cuando fui mayor, me animaron a seguir adelante, a llegar lejos. Llegué hasta aquí porque ellas creyeron en mí. Entiendo si crees en esos rumores, pero al menos déjame contar mi versión- dijo Lucy, con la voz quebrada.
Me quedé sin palabras. ¿En serio pensaba que estaba enfadada con ella? Estuve a punto de reír, pero me contuve. Sabía que no era el momento para una carcajada.
Jamás la juzgaría por algo así. Incluso si hubiera trabajado en un burdel, nunca criticaría a nadie por su pasado. Siempre he creído que cada persona tiene el derecho de decidir cómo ganarse la vida, y nadie tiene derecho a juzgar eso, pero inventar estos rumores falsos de denigrar a una persona como Lucy solo por sacar una noticia nueva me hacía enfadar.
-Lucy, creo que todo esto es un malentendido. No estoy enfadada contigo, no tengo razón para estarlo- dije suavemente, buscando que se relajara. -Lo que me indigna es que te traten de esa manera, sea verdad o no. Ahora sé que es falso, pero incluso si no lo fuera, es cruel exponer la vida de alguien así, sin ningún respeto.
James se acercó lentamente y puso su mano sobre mi hombro, el roce suave de su piel me hizo estremecer. Aprecié el gesto, aunque fuera tan discreto.
-¿Puedo?- preguntó, señalando el periódico que todavía no había leído.
Nos miró a ambas, esperando nuestra aprobación. Lucy asintió con la cabeza primero, y yo la seguí. James tomó el periódico, y mientras lo leía, su rostro mostró una mezcla de molestia contenida. Sin embargo, mantuvo la calma y, tras un breve silencio, carraspeó antes de hablar.
-Es extraño- comentó mientras repasaba los primeros párrafos -, mencionan a Dayan, a Lucy, a Félix, incluso a mí, pero hay alguien que jamás mencionan.
Era cierto, había una figura clave que no aparecía ni una sola vez en el artículo.
-La chica del cabello castaño... ni siquiera la nombran- añadí, apretando los puños con rabia.
-Lady Selene, la hija de la marquesa- murmuró Lucy en un susurro casi tembloroso -. He oído que es muy vengativa. Ya había escuchado rumores sobre ella.
-Todo esto es una cortina de humo. Usó un rumor falso para desviar la atención, para que todos se olviden de su propia culpa- señaló James, su mirada oscureciéndose. -Si este rumor se extiende lo suficiente, nadie recordará lo que ella hizo.