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No sabía si era el cambio de horario, mis sentimientos o la ansiedad lo que no me permitía dormir, así que aproveche el tiempo para ordenar el departamento.
Así fueron mis primeros días en la ciudad, ordenar mis cosas en los espacios disponibles, hacer el super, comenzar a buscar trabajo.
Quería re organizar mi vida antes de aparecerme en la vida de los míos, pues había estado bastante indispuesta, no quería que me viesen así.
Por la noche salí a sentarme en la terraza, bebí de mi copa de vino, mi mirada cayó en la luna y en la única persona que pude pensar es en Hassan.
Esta mañana después de dos semanas estando en Londres había recibido una llamada de mi antiguo jefe diciéndome que había visto mi curriculum disponible en la ciudad así que quería verificar la información.
Y sí, sin tanto papeleo ni entrevistas había obtenido nuevamente el puesto que había abandonado cuando me fui a México a trabajar con Adrián, esto se sentía como una pequeña victoria en esta guerra con mi mente.
Me enoje conmigo misma al querer decirle a Hassan lo que me estaba pasando, me había acostumbrado tanto a su presencia que ahora me descubría cada dos segundos pensando en él.
Saliendo de mi primer día de trabajo había decidido pasar al súper para organizar una cena mañana junto a mis amigos que tengo un montón de tiempo sin ver, aproveché pasar por la florería para comprar algunos ramos que le dieran frescura a mi hogar.
El primer día de vuelta en la agencia se había sentido abrumador, diría que hasta aburrido, digamos que con Adrián todo eran extremos, lo que te hacía sentir adrenalina todo el tiempo, pero en la oficina era una absoluta calma.
Estaba caminando de regreso a mi departamento, cruce por el Hyde Park, por fin comenzaba a sentirme más tranquila, la vida comenzaba a sonreírme poco a poco.
Miré como una pareja de novios se estaba haciendo una sesión de fotos, seguramente para su boda por la vestimenta que llevaban, sonreí por el lindo detalle de las flores que había alrededor, algo que yo siempre he querido cuando sea la mía.
Conformé me fui acercando pude identificar la cara del novio, abrí la boca sorprendida al ver que quien se casará pronto es Demián, detuve mis pasos pues empezaba a sentir una opresión en el pecho.
El me miro fugazmente pero vuelve a voltear en cuanto me reconoce, es ahí donde su novia voltea hacia a mí y abro los ojos más de lo normal al ver que es Kelly, la que consideraba mi mejor amiga aquí.
Muerdo mi labio mientras los sigo mirando, algo dentro de mí me pide reclamarles pero no tengo ningún derecho de hacerlo, el otro lado me pide moverme e irme de aquí, pero parece que mis pies habían hecho raíces en este suelo.
Paola -dice Kelly caminando hacía mí- te juro que te iba a contar
¿Cuándo tuvieras tres hijos? -pregunto sarcásticamente, ella toca mi brazo-
No, amiga te jur... -la interrumpo quitando su mano de mi brazo-
No me digas amiga Kelly, ahora sé que nunca lo fuimos -digo negando con la cabeza-
Claro que lo somos es solo que, tú, Dios, yo y Demián, es que, Paola -dice frustrada-
Por eso estabas comportándote así de extraña -reclamé molesta-
No sabía de que manera decírtelo -dice agachando la mirada-
Paola no puedes reclamarnos nada, comenzamos una relación después de terminar la nuestra -dice Demián y ni siquiera volteo a verlo-
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Luna; Peso Pluma
Fan-FictionMi luna tú la ves por siempre, dile que no me verá, pero tú si estarás.
