31. Intuición.

295 36 5
                                        

___________________________

Paola De Los Santos

___________________________

Hermosillo, Sonora

Me senté frente a mi laptop, respondiendo correos con cara de fastidio, mientras que Gabriel está acostado en el sofá con el celular en la mano, el mío suena, videollamada de Hassan.

Sonreí al verlo en pantalla, despeinado, tomando café en la terraza de su casa en LA.

¿Ya me extrañas o todavía andas con tu llorería? -pregunto con su voz ronca de recién despierto-

Todavía no puedo superarlo, gracias por preguntar -dije en tono cómplice-

¿Estás bien? Te ves...rara -dice notándome curioso y sé que es por mis ojeras y la palidez de no haberme maquillado-

Bah, nada, aún no puedo recomponerme del viaje, anque fue hace tres semanas, luego Gabo me ha traído de arriba para abajo entre Guadalajara, Cdmx y Monterrey, por fin ya estamos en Hermosillo -me encogí de hombros, quitándole importancia- es la rutina

O tal vez te embrujé regia, yo si creo en esas cosas -bromea-

Le rodé los ojos, sonreí mientras le colgaba la llamada pues vi como estaba llegando su equipo.

Días después.

Sigo con mis días normales, pero cada vez me siento más cansada, con un nudo raro en la garganta y el estómago medio revuelto.

Reviso el calendario de fechas, cuando llega la mamá de Gabriel, la amo, es una mujer muy maternal, con energía protectora, desde que llegué a la vida de su hijo, ella me adopto como si fuera de la familia.

Mi niña bonita, vine a dejarles una sopita caliente, a este holgazán -señala a Gabo- y a ti, pero mira nada más que pálida me la tienen aquí

Me reí, dándole un abrazo, pero me tambaleé ligeramente.

Ay señora, siempre tan linda -dije de forma cariñosa- yo creo que nomás ando desvelada, ya sabe, cosas del trabajo

Mmm...sí, claro -me mira con ojo clínico, mientras me acomoda el cabello- ¿Y el mareo también es del trabajo?

La miré confundida, empezando a sentir nervios.

¿Cuál mareo? Nada que ver, señora Moni -dije riendo, tratando de disimular-

La mamá de Gabriel me observa con esa mirada que atraviesa el alma, sonriendo con picardía.

Ay, mija... no me hagas caso, pero cuando una mujer se ve así de bonita, cansada y como si trajera un secreto... -dice con tono bajito y cómplice- casi siempre es porque anda cargando algo más que trabajo

Me reí nerviosa, tratando de cambiar el tema, pero me siento incomoda.

Ay señora Moni, ya me quiere casar y embarazar usted también -dije desviando la mirada- yo nomás traigo estrés y falta de sueño, le juro

Moni me miró con ternura, me dio un apretón en la mano y me dejó un agua de limón en el escritorio.

Bueno, tú sigue pensando eso, mi niña, pero ya verás... el cuerpo nunca miente y el corazón... mucho menos -me dijo con una sonrisa sabia yéndose hacia la cocina-

Me quede sola, mirando el vaso de agua, escuchando como platicaban en la cocina los varones del grupo con ella, solté una risita nerviosa, pero también sentí un pequeño cosquilleo en el estómago, como si una semilla de duda comenzara a germinar.

Luna; Peso PlumaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora