30. Reconciliación.

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Paola De Los Santos

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Guadalajara, Mx

Acostada en mi cama, sola, con el celular sobre la almohada, miré la pantalla, las notificaciones vacías de Hassan, suspiro con el corazón doliendo pero la mente llena de orgullo. 

No, no lo voy a buscar, ni loca, que le cueste -dije tratando de convencerme a mí misma-

Apagué la pantalla, me tape con las cobijas, pero no pude dormir, me revolqué entre las sábanas, frustrada. 

Día siguiente. 

Gabriel está sentado con la guitarra en mano, tarareando ideas para una canción, yo reviso mi laptop, hoy decidí no maquillarme y sé que estoy ojerosa, no pegué un ojo en toda la noche.

Oye, ya, neta... ¿hasta cuándo vas a traer esa jeta? -dice mirándome- pareces viuda, cabrona

Le reviro los ojos, pero no tengo ni ganas de discutir.

No estoy de humor, Gabriel -dije sin levantar la mirada-

Lo sé, pero igual te voy a decir algo... Yo estoy de tu lado -dice dejando la guitarra- aunque sé que la cagaste también, yo te voy a apoyar

Levanté la mirada, sorprendida. 

¿Tú? ¿De mi lado? ¿Aunque sepas que estoy mal? -pregunté incrédula-

Sí, porque sé que lo que traes no es puro berrinche -dice sincero- te conozco, Paola, no es solo coraje, es miedo

Lo miré, apretando la quicajada, tragándome las lágrimas, pero ya a punto de quebrarme. 

No tienes que decírmelo... pero si quieres, aquí estoy -dijo bajando la voz- no como cantante, no como jefe... como tu amigo, habla, cabrona

Se formó un silencio, parpadeo conteniéndome, luego, sin avisar, las lágrimas empiezan a asomarse, suspiré profundo, ya sin fuerzas. 

Es que... no soporto sentirme así, Gabo -dije con voz temblorosa sin mirarlo- como si estuviera esperando a que me traicionaran 

Me limpié las lágrimas, pero seguí hablando.

No es Hassan, lo sé -dije liberándome- sé que no me fue infiel, pero cada vez que lo veo en esas situaciones... me descompongo, me hierve la sangre, me da miedo confiar de más

Gabriel la escucha en silencio, sin interrumpirme. 

Yo ya sé lo que es que te cambien por otra... que te hagan sentir insuficiente... que tú lo ves venir y aún así te lo niegas hasta que te estrellan en la cara -dije con más honestidad y la voz entrecortada-

Hice una pausa, me limpié las lágrimas, pero sin pena ya, dejándome ir, porque Gabo es un lugar seguro, una amistad verdadera. 

Y aunque sé que Hassan no me ha fallado... -dije bajito- cada vez que veo que alguien más se le acerca, me vuelvo esa misma mujer rota que jura que no es suficiente

Gabriel me mira con cariño, sin burlarse por primera vez desde que nos conocemos.

No te voy a decir que no sientas eso, Pao -dice con tono suave, dejando a un lado su usual desmadre- pero sí te voy a decir algo: no eres la misma de antes y Hassan tampoco es el mismo pendejo que te rompió antes, pero tú sola te estás clavando en repetir la historia

Hice un silencio, asentí, sabiendo que tiene razón.

Tengo miedo, Gabo -dije entre lágrimas- miedo de confiar... y que ahora sí me rompan por completo

Luna; Peso PlumaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora