37. Decisiones.

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Paola De Los Santos

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Desde que nos mudamos a su casa en Guadalajara, sentía que algo estaba cambiando entre nosotros, aunque no fuera nada que dijera con palabras, Hassan seguía siendo adorable y atento, pero había momentos en los que lo notaba diferente, como contenido, casi atrapado.

¿Todo bien? -le pregunté un día mientras él revisaba correos que apenas aparecían en la laptop improvisada de la oficina en casa-

Sí... sí, todo bien -contestó rápido, pero no me miró-

Lo vi suspirar, tocar el teléfono, abrir carpetas y cerrarlas de golpe, los Ángeles estaba lejos, y con ello todo su mundo: los productores, los managers, los contactos de la disquera, su equipo de trabajo... Su rutina, su zona de control, aquí no tenía nada de eso, sentí cómo sus hombros se tensaban cada vez que se daba cuenta de que no podía moverse con la facilidad que estaba acostumbrado.

Y luego estaba yo, sentía que mi propio estrés se multiplicaba, Gabriel seguía confiando en mí, pero cada vez que organizaba una reunión o revisaba algo, me preguntaba si estaba haciendo lo suficiente, si mi apoyo era igual al que le hubiera dado estando cerca de él, con todo mi equipo.

Paola... -dijo Hassan de repente, y me sobresaltó- ¿Por qué me miras así?

Porque te noto raro, eso es todo -contesté bajando la voz- no estás cómodo con todo esto, ¿verdad?

Él me lanzó una sonrisa rápida, intentando quitarle peso al asunto, pero yo vi la frustración detrás de sus ojos.

No es nada -dijo otra vez pero su gesto lo delataba-

Respiré hondo, por un lado, quería abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien, que aquí íbamos a encontrar nuestro ritmo, por el otro, sentía esa presión interna: ¿estaba ayudando a Gabriel como debía? ¿Estaba a la altura de ser su manager?

Hassan... -susurré, casi para mí misma- no es solo tú, yo también siento que no estoy dando todo lo que debería

¿De qué hablas? -él me miró, confundido-

De mí -dije con un hilo de voz- de que a veces siento que no estoy ayudando a Gabriel como debería, que no soy suficiente como su manager... y que me pesa mientras tú te adaptas a todo esto

Paola... estás haciendo más de lo que crees -se acercó, apoyando su frente en mi hombro- y yo también estoy aprendiendo, esto es nuevo para los dos

Sonreí débilmente, abrazándolo, ambos estábamos lidiando con nuestras inseguridades en paralelo, sin necesidad de palabras, yo con mi rol profesional y él con su vida interrumpida lejos de Los Ángeles y aunque fuera difícil, sabía que mientras nos tuviéramos el uno al otro, íbamos a encontrar el equilibrio.

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Era madrugada y la casa estaba en silencio, salvo por el leve zumbido del aire acondicionado, Hassan dormía en la cama a mi lado, su respiración tranquila y rítmica, pero yo no podía conciliar el sueño, la decisión me quemaba por dentro.

Habíamos hablado de esto durante días, yo quería estar con él, acompañarlo, vivir la experiencia de nuestra vida juntos sin la distancia, pero también estaba Gabriel, mi carrera, mi responsabilidad como su manager, dejar eso no era solo renunciar a un trabajo, era despedirme de una parte de mí.

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⏰ Última actualización: Jan 03 ⏰

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