no soporto la idea de perder tu amor
El ambiente entre el grupo se había mantenido relativamente tranquilo después de los incidentes con Matías y Damiano, pero para Lukas, aún había una espina que no podía sacarse de la cabeza: Alan. Aunque él y Kelly insistían en que su relación era puramente amistosa, Lukas no podía evitar notar la cercanía que ambos compartían. Las risas, las miradas cómplices, y los recuerdos de infancia que siempre los unían, comenzaban a hacer mella en la paciencia de Lukas.
Una tarde, después de clases, el grupo decidió reunirse en la casa de Alan para ver una película. Todos estaban relajados, sentados en el sofá, cuando Alan, como siempre, se colocó al lado de Kelly. No había malicia en su gesto, pero para Lukas, la imagen de los dos tan juntos lo incomodaba más de lo que le gustaría admitir.
Durante la película, Kelly y Alan comenzaron a bromear sobre una escena, recordando algo similar que habían vivido juntos cuando eran niños. Mientras los demás reían, Lukas mantenía su mirada fija en la pantalla, aunque su mente estaba lejos de concentrarse en la película.
—¿Te acuerdas, Kelly? —dijo Alan entre risas—. Era igual que aquella vez en el parque cuando casi te caíste del columpio y me culpaste por ello.
Kelly soltó una carcajada.
—¡Claro que me acuerdo! ¡Fue tu culpa! —respondió, dándole un pequeño golpe juguetón en el brazo.
Lukas apretó los dientes. Podía sentir cómo el enfado se acumulaba lentamente dentro de él. La película apenas terminó cuando Lukas decidió que ya no podía quedarse callado.
—Alan, ¿podemos hablar un momento? —dijo Lukas de repente, su tono más serio de lo habitual.
Alan lo miró sorprendido, pero asintió.
—Claro, ¿qué pasa? —respondió, poniéndose de pie.
Lukas lo condujo hacia la cocina, donde estarían fuera del alcance del resto del grupo. Kelly los observaba desde el sofá, algo nerviosa, ya que presentía lo que estaba por suceder.
Una vez en la cocina, Lukas cruzó los brazos y se enfrentó a Alan.
—Mira, no quiero parecer paranoico ni celoso, pero tengo que preguntarlo —comenzó Lukas, tratando de controlar el tono de su voz—. ¿Qué es lo que está pasando entre tú y Kelly? Porque lo que veo no parece solo una amistad.
Alan lo miró, visiblemente sorprendido por la confrontación.
—¿De qué estás hablando, Lukas? Kelly y yo somos amigos desde que éramos niños. No hay nada más entre nosotros —respondió Alan, manteniendo la calma.
Lukas dio un paso adelante, su mirada intensa.
—Lo sé, pero... no puedo ignorar cómo actúan cuando están juntos. La forma en la que siempre tienen bromas internas, las risas, los recuerdos... A veces siento que me dejan fuera —admitió Lukas, bajando un poco el tono.
Alan suspiró, comprendiendo finalmente la fuente de los celos de Lukas.
—Lukas, entiendo que nuestra relación de amistad puede parecerte cercana, y lo es, pero en serio, nunca ha habido nada romántico entre Kelly y yo. Yo la veo como una hermana —explicó Alan—. De hecho, me alegra que esté contigo, porque sé que te preocupas por ella.
Lukas se quedó en silencio por un momento, tratando de procesar las palabras de Alan. Parte de él sabía que Alan estaba siendo sincero, pero sus emociones seguían complicando la situación.
—No es fácil, Alan. Ver cómo se entienden tan bien… A veces siento que no puedo competir con eso —confesó Lukas, bajando la cabeza.
Alan se acercó y le dio una palmada en el hombro.
—No se trata de competir. Kelly está contigo porque quiere estar contigo. Yo solo soy su amigo, y eso no va a cambiar. Te prometo que no hay razón para que te sientas amenazado —dijo Alan, con tono firme pero conciliador.
Lukas respiró hondo, finalmente aliviado por la conversación. Sabía que necesitaba confiar en Kelly, pero también en las personas que la rodeaban. Sin embargo, antes de que pudieran continuar hablando, Kelly apareció en la puerta de la cocina, visiblemente preocupada.
—¿Está todo bien? —preguntó, mirando a ambos.
Alan sonrió y asintió.
—Sí, todo bien. Solo estábamos aclarando algunas cosas. Nada de qué preocuparse —respondió Alan, guiñándole el ojo.
Lukas, un poco más relajado, también sonrió y se acercó a Kelly, abrazándola por la cintura.
—Sí, está todo bien —confirmó, apretándola con suavidad.
Kelly los miró a ambos, algo desconfiada pero aliviada de que no pareciera haber ningún conflicto grave.
—Me alegra oír eso —dijo, sonriendo ligeramente.
El ambiente en la casa se relajó, y aunque la tensión había estado presente por un momento, parecía que la conversación había calmado las preocupaciones de Lukas. A partir de ese día, Lukas intentó ser más consciente de sus celos y confiar más en la relación que tenía con Kelly, mientras que Alan continuó siendo el amigo leal que siempre había sido, asegurándose de no crear malentendidos en el futuro.
Sin embargo, a pesar de que el conflicto entre Lukas y Alan se había resuelto, ambos sabían que las dinámicas en el grupo no siempre serían sencillas. Pero mientras Kelly estuviera feliz, ambos estaban dispuestos a dejar de lado sus inseguridades y seguir adelante.
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Saturno>Lukas Urkijo
Fanfiction¿Cómo sería la vida si fuéramos solo constelaciones en lugar de seres humanos? Pero lo más importante es: si lo fuéramos, ¿cómo nos enamoraríamos el uno del otro? ¿Podríamos sentir esos sentimientos? No lo sé, pero si eso existiera, tú y yo seríamos...