representan la juventud y la renovación
Las luces del hospital parpadeaban con una intensidad casi hipnótica, y el sonido monótono de los monitores llenaba el aire con una nota constante y fría. Kelly se encontraba en la sala de espera del hospital, rodeada de sus amigos, todos ellos con expresiones de preocupación y ansiedad que reflejaban su propio dolor. La noticia del accidente había sido un golpe devastador. Lukas estaba en coma, y la incertidumbre de su estado llenaba cada rincón de su mente.
Kelly miraba el reloj, contando los minutos que parecían convertirse en horas. A su lado, Karla estaba sentada con la cabeza gacha, los ojos fijos en el suelo. Era evidente que todos estaban atravesando un torbellino de emociones. Alan, a su lado, se pasaba las manos por el cabello con frustración, incapaz de procesar lo que había sucedido.
—No puedo creer que esto esté pasando —murmuró Kelly, su voz apenas un susurro. Una parte de ella no podía aceptar que la persona que había traído tanta alegría a su vida ahora estuviera luchando por su vida en una cama de hospital.
Cuando finalmente les permitieron entrar a la habitación, Kelly sintió un nudo en el estómago. El aire estaba impregnado de antisepticos y un silencio pesado. Al entrar, vio a Lukas tendido en la cama, conectado a múltiples máquinas que pulsaban y chirriaban suavemente. Su rostro, una vez lleno de vida y risas, ahora parecía tan pálido y frágil. Unas vendas cubrían su cabeza, y la respiración que salía de él era un recordatorio constante de su estado.
—¿Estás bien? —le preguntó Karla a Kelly, al ver que sus manos temblaban.
Kelly se mordió el labio inferior y sacudió la cabeza, incapaz de articular sus pensamientos. La ansiedad le invadía el pecho, y cada vez que miraba a Lukas, su corazón se rompía un poco más.
—Solo quiero que despierte —respondió finalmente, las lágrimas llenando sus ojos. No sabía cuánto tiempo iba a estar así, y la idea de perderlo era demasiado dolorosa para soportar.
Alan se acercó y le dio un leve toque en el hombro. —Estamos aquí para él. No está solo —dijo, aunque sabía que las palabras carecían del consuelo que buscaban. El grupo se acomodó alrededor de la cama de Lukas, formando un círculo de apoyo que, aunque frágil, significaba todo para Kelly.
Uno a uno, comenzaron a hablarle, cada uno compartiendo sus recuerdos más preciados. Karla fue la primera en romper el silencio.
—Lukas, amigo, sabemos que estás luchando. Te extrañamos tanto —dijo, su voz temblando. Recordó los momentos en que había estado a su lado, las risas y las locuras compartidas. Era como si cada palabra que decía fuera un rayo de esperanza que se lanzaba hacia él.
Kelly tomó una profunda respiración, deseando que su amor pudiera atravesar el espacio que los separaba. —Recuerdo la última vez que reímos juntos, cuando me hiciste esa broma horrible sobre los gatos —dijo, tratando de mantener la voz firme. A pesar de su tristeza, una sonrisa involuntaria cruzó su rostro al recordar el momento. —Por favor, vuelve a hacerme reír. Te necesitamos aquí.
A medida que pasaban los días, la rutina se volvió monótona, pero cada visita estaba cargada de emociones. Kelly y sus amigos se turnaban para estar al lado de la cama de Lukas, aferrándose a la esperanza de que alguna vez despertaría. La ansiedad la mantenía despierta por las noches, y a menudo se encontraba mirando las paredes de su habitación, deseando que las cosas volvieran a ser como antes.
Una tarde, mientras todos estaban sentados en silencio, Kelly sintió una punzada de desesperación. Con lágrimas en los ojos, se volvió hacia sus amigos.
—¿Y si nunca despierta? —preguntó, su voz quebrada. La idea la aterraba, y sintió como si un peso abrumador le aplastara el pecho.
Alan se inclinó hacia adelante, su mirada seria y protectora. —No pienses así. Lukas es fuerte. Ha superado tantas cosas en la vida, y estoy seguro de que esta es solo otra batalla que va a ganar —dijo, tratando de ser un faro de esperanza.
Pero incluso con esas palabras, la ansiedad seguía acechando en la mente de Kelly. La incertidumbre era un monstruo que devoraba su paz, y mientras pasaban los días, la tristeza se convertía en una constante en su vida.
Finalmente, después de semanas de visitas, una tarde, cuando entraron en la habitación, Kelly sintió algo diferente en el aire. Un leve movimiento captó su atención, y su corazón dio un vuelco. Lukas había movido un dedo.
—¡Lukas! —exclamó, casi sin aliento. Todos se quedaron en silencio, observando con esperanza.
—¿Lo viste? —dijo Karla, emocionada. —Él está luchando. Lo siente.
Kelly se acercó más a su lado, sus ojos llenos de lágrimas de esperanza. —Vuelve a nosotros, Lukas. Te necesitamos —murmuró, sintiendo que su amor podía atravesar el abismo de la inconsciencia.
Mientras Lukas permanecía en su estado de coma, la fe de Kelly y sus amigos se mantenía firme. Cada día, ellos regresaban, llevando consigo risas, lágrimas y un amor inquebrantable, esperando que un día ese amor lo despertaría.
Pero aunque toda ésa fé¿qué tenía Kelly no iba a poder cumplirce?
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Saturno>Lukas Urkijo
Fanfiction¿Cómo sería la vida si fuéramos solo constelaciones en lugar de seres humanos? Pero lo más importante es: si lo fuéramos, ¿cómo nos enamoraríamos el uno del otro? ¿Podríamos sentir esos sentimientos? No lo sé, pero si eso existiera, tú y yo seríamos...