35.Lamprocapnos

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amor apasionado y romántico


La luz del sol se filtraba a través de las ventanas del hospital, creando un suave resplandor en la habitación de Lukas. Kelly se encontraba sentada en una silla al lado de su cama, sus ojos fijos en el rostro sereno de él. A pesar de las máquinas que pitaban a su alrededor, todo lo que ella podía escuchar eran los ecos de los recuerdos que compartieron juntos.

Mientras el silencio llenaba el espacio, su mente comenzó a viajar hacia atrás, a esos momentos que definieron su relación. Recordó la primera vez que se conocieron, cuando eran solo dos niños que jugaban en el parque. La risa contagiosa de Lukas resonaba en sus oídos como una melodía familiar, y su sonrisa iluminaba los días más oscuros. Había algo en él que siempre la hacía sentir segura, como si estuvieran destinados a ser parte de la vida del otro.

Se acordó de aquella tarde de verano en la que, después de un día entero de juegos, él le había confesado que había sido su mejor amigo. El brillo en sus ojos mientras decía eso era algo que Kelly jamás podría olvidar. También recordó cómo, cuando se mudó a Australia, él había estado presente en su corazón, incluso a miles de kilómetros de distancia. Cada día, había pensado en él, deseando que los recuerdos no se desvanecieran.

Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras pensaba en los momentos más recientes. Las bromas que compartieron, los paseos por la playa y la forma en que su risa resonaba en el aire. Lukas siempre sabía cómo hacerla sentir especial, y su relación había florecido de una amistad sincera a un amor profundo. Recordó su primera cita: la emoción en el aire, la forma en que él la miraba, como si estuviera viendo su alma. Fue una noche mágica, llena de risas y dulces promesas de un futuro juntos.

Mientras sus pensamientos giraban, también comenzaron a surgir los momentos difíciles. Las inseguridades de Lukas, sus celos y la pelea que habían tenido antes del accidente. Kelly sintió una punzada de tristeza al recordar cómo esas pequeñas grietas comenzaron a aparecer en su relación, como si la vida intentara interponerse entre ellos. Pero incluso en esos momentos difíciles, su amor era lo suficientemente fuerte como para superarlo todo.

—Lukas, ¿me escuchas? Yo sé què si —susurró, su voz temblando con la emoción. —Recuerdo cada risa, cada lágrima, y cada momento que compartimos. Te amo más de lo que las palabras pueden expresar. Quiero que despiertes, para que podamos seguir creando recuerdos juntos.

Una lágrima rodó por su mejilla, y mientras se secaba con la mano, sintió una ola de determinación. No podía rendirse. Lukas había sido su roca, su mejor amigo y su amor. Era el tipo de persona que iluminaba la vida de quienes lo rodeaban, y ella sabía que, de alguna manera, él estaba luchando por volver a ella.

Se levantó y se inclinó hacia él, sosteniendo su mano entre las suyas. —Te prometo que estaré aquí, Lukas. No importa cuánto tiempo tome, no me iré nunca lo haría aunque viviera en saturno o en otro planeta o universo nunca te dejaria Lukas urkijo—dijo con firmeza.

En ese momento de conexión, sintió que su amor trascendía la barrera del silencio y la oscuridad. Las palabras de aliento resonaban en su mente, y mientras la esperanza comenzaba a florecer en su corazón, sabía que seguiría luchando por él, día tras día, hasta que finalmente despertara.

La reflexión sobre sus momentos juntos la llenó de una mezcla de tristeza y esperanza, un recordatorio de que, a pesar de los desafíos, su amor siempre sería el faro que los guiaría de regreso a casa.

Kelly recordó el momento en que Lukas la llevó a su lugar favorito, la playa al atardecer. La forma en que sus manos se entrelazaron, cómo sus miradas se encontraron con un brillo especial en sus ojos. Eran esos instantes los que hacían que todo valiera la pena. Las promesas que se hicieron entre risas y susurros, la forma en que él la miraba, como si fuera la única persona en el mundo. Esos recuerdos eran tesoros en su corazón, y sabía que debía aferrarse a ellos.

Mientras se sentaba nuevamente en la silla, sintió que la esperanza comenzaba a florecer en su corazón, como una pequeña luz en medio de la oscuridad. No podía dejar de pensar en lo que harían juntos si él despertara. Pensó en los viajes que aún no habían realizado, las risas que aún no habían compartido, y los sueños que aún no habían cumplido.

En ese momento de reflexión, sintió que su amor por Lukas era un faro que la guiaba, y aunque la tristeza la invadía, sabía que su conexión era fuerte. Estaría a su lado, sosteniendo su mano y esperando el momento en que finalmente abriera los ojos y regresara a ella. Kelly cerró los ojos por un momento, recordando todo lo vivido y sintiendo que, a pesar del dolor, su amor era suficiente para enfrentar cualquier adversidad.

Saturno>Lukas UrkijoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora