Tierra 123
Stormbreaker no podía creer que su plan había fallado. La pérdida de uno de sus aliados más hábiles y experimentados en combate pesaba sobre sus hombros, pero no era el momento de lamentar a los caídos. Ellos tendrían un funeral digno, pero ahora el futuro de los vivos estaba en juego. Desde los cielos, Heydi destruía naves enemigas con una precisión letal, pero la ausencia de su padre, aún en recuperación, la carcomía. Debía mostrar al mundo el por qué había sido elegida como una S.T.A.R.S., y el poder que llevaba dentro.
—Mierda, no puedo comunicarme con Mark —gruñó Hard Skull, también conocida como Kaira Wancoot. El miedo por su hijo comenzaba a nublar su juicio mientras veía una nave estallar. Su corazón se detenía ante la posibilidad de que él hubiera hecho una locura—. ¿Chicos, alguno tiene noticias de Mark? —preguntó en el canal privado de su equipo. No podía usar el de los héroes; aún los consideraban terroristas o villanos.
—Nada, Kaira. Sabes cómo es Mark —respondió Showman, mientras creaba ilusiones para confundir a los androides y abrir rutas de escape para los civiles. A su lado, un chico con apariencia de lobo desgarraba a las máquinas sin piedad.
A pesar de que los equipos especiales y el Clan de Sombras habían vencido a una gran cantidad de androides, las naves seguían apareciendo.
—No podemos cuidar de los civiles y acabar con estas cosas al mismo tiempo. Algunas se autorreparan o se fusionan —informó Self Love, guiando a otro grupo de civiles. Los miembros de la academia que la seguían no podían evitar quedar embobados por su carisma, pero Kaira no tenía tiempo para esas distracciones. Necesitaba encontrar a su hijo.
Con determinación, Kaira siguió luchando, invocando espadas de cristal que cortaban a los androides con precisión quirúrgica. En sus pies, pequeños cristales se formaban para amplificar sus patadas, desmantelando los sistemas de sus enemigos. Notó cómo algunos de esos androides comenzaban a repararse o a fusionarse. Sin dudarlo, lanzó pequeñas agujas de cristal que crecieron en el interior de las máquinas, destruyendo cada componente crítico.
Avanzaba en su búsqueda cuando vio a una familia atrapada. Un androide masivo, formado por restos de otros, había emergido. Medía casi dos metros y apuntaba un cañón listo para eliminar a los civiles.
—No. Lo. Permitiré —susurró Kaira con furia. Forjó una lanza de cristal y la lanzó, golpeando el cañón justo antes de que disparara. El androide se volteó, sus sensores escaneando a Kaira.
—Amenaza extrema. Eliminar —dijo con voz mecánica mientras activaba un cañón en su hombro y lanzaba misiles en su dirección.
Kaira corrió, invocando un escudo de overinta que resistió la lluvia de explosiones. Al llegar junto a la familia, creó un domo de cristal para protegerlos.
—No se preocupen, esto los mantendrá a salvo —aseguró, viendo el miedo en los ojos de una niña pequeña. Kaira recordó a Mark cuando era niño, tan frágil y asustado a veces ante el peligro.
—Oye, pequeña, toma esto —creó un pequeño cristal de overinta y se lo puso en la mano—. Esto te dará fuerza y te protegerá.
La niña sonrió débilmente, y Kaira sintió una chispa de calidez debajo de su máscara. Pero no había tiempo para sentimentalismos. Saltó desde el domo, lanzando cristales afilados a la cabeza del androide, destruyendo su visor y desactivando su cañón. Cerró su puño, y los cristales crecieron, desmembrando a la máquina por completo.
Respiraba agitada. Ese había sido el androide más fuerte que había enfrentado hasta ahora.
—¿Eso es todo lo que tienen? —espetó, aunque su cuerpo estaba al límite.
ESTÁS LEYENDO
DIMENSIONALES: PROTECTORES DEL MULTIVERSO*
Science FictionCuando el equilibrio del multiverso se tambalea y una fuerza oscura amenaza con consumir todos los mundos, un grupo de héroes se une en una épica misión para salvar la existencia misma. Esto comienza con una serie de perturbaciones cósmicas que dese...
