CAPÍTULO 15: PROYECTO R.E.B.O.O.T

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En la borda del Nexus, Mark y Zack eran atendidos por Andrew. Sin embargo, gracias a sus poderes, las heridas no eran tan graves como para requerir atención intensiva. Aun así, el teniente insistía en revisar cuidadosamente a sus jóvenes compañeros. Mientras tanto, Arcano estudiaba detenidamente el disco que Zack le había entregado. Si el verdadero objetivo se encontraba dentro de ese artefacto, tal vez, por fin, tendrían una oportunidad de derrotarlo.

—Parece que sus poderes les ayudaron más que yo —comentó Andrew, con una ligera sonrisa.

—Tranquilo, teniente. Siempre es bueno tener a alguien con conocimientos en primeros auxilios —replicó Zack, observando cómo Morgan intentaba vendarse una herida.

—Déjame ayudarte, Morgan —ofreció Andrew, acercándose a la joven.

Morgan lo miro y soltó un suspiro exasperado mientras Andrew intentaba ajustarle la venda.

—Yo puedo sola, ahora vete —dijo con tono cortante, apartando rápidamente su brazo cuando notó que Andrew había visto las cicatrices en él. Andrew asintió y se alejó, respetando su espacio.

A pesar de sus palabras, Morgan tuvo dificultades para terminar de vendarse. Su otro brazo también estaba herido, y cuando intentó moverlo, el dolor fue inevitable. Una sensación repentina la sobresaltó: alguien aplicaba un ungüento en su piel. Se giró y vio a Warren.

—No pedí tu ayuda —dijo, molesta.

—Lo sé, pero te diré algo, niña. Si no aprendes a pedir ayuda, nunca podrás darla —replicó Warren con calma, terminando de aplicar el ungüento antes de alejarse.

Morgan lo miró mientras se iba. Había algo en él que la inquietaba, tal vez le recordaba a alguien que prefería olvidar. Warren, por su parte, se reunió con Arcano, quien seguía examinando el artefacto que los jóvenes habían conseguido.

—¿Cómo vamos a ver su contenido? —preguntó Andrew, acercándose.

Arcano se puso de pie y comenzó a caminar hacia la parte superior del barco.

—En la cabina del capitán —respondíó con firmeza.

Los demás lo siguieron. Algunos, como Mark y Morgan, nunca habían entrado en esa parte del Nexus. Al principio, no pareció nada sorprendente: una cabina convencional, como las que aparecen en los programas de televisión. Pero todo cambió cuando Arcano se acercó al escritorio principal. Con un movimiento preciso, presionó un botón oculto bajo el mueble, revelando una pantalla holográfica.

Las expresiones de asombro no se hicieron esperar. Aunque ya habían visto cosas increíbles en el Nexus, esta tecnología superaba sus expectativas. El escritorio también reveló tres puertos que se abrieron en la superficie. Arcano insertó el disco, y pronto, las imágenes comenzaron a proyectarse en la pantalla.

Warren frunció el ceño, intentando comprender. No era un experto en tecnología avanzada; su enfoque siempre había sido destruir cosas, no analizarlas. Sin embargo, una cosa era clara: si Amalgan quería ese artefacto, no era para nada bueno. Andrew compartía su preocupación. Si alguien con creencias tan extremas estaba dispuesto a desatar el caos por esta máquina, el peligro era inminente.

Arcano, en cambio, no necesitó mucho tiempo para entender lo que tenía frente a sus ojos. Los planos del artefacto le trajeron recuerdos del pasado: una visión del plan que su hermano había concebido hace milenios. Ahora, sin él, la responsabilidad de detenerlo recaía sobre su equipo.

—Esta máquina será el fin de todo el multiverso —dijo con un tono grave y autoritario.

Todos lo miraron con seriedad. Su voz era más dura de lo habitual, cargada de una preocupación palpable.

DIMENSIONALES: PROTECTORES DEL MULTIVERSO*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora