Capitulo 6 : Resistencia I

149 109 16
                                        

En el Nexus, nuestro grupo discutía sobre el reciente visitante. Gracias a los conocimientos de primeros auxilios de Andrew, adquiridos en su entrenamiento militar, habían logrado estabilizar al joven desconocido. Sin embargo, él poseía algo más: un factor curativo que había reparado gran parte del daño causado por la explosión. Mientras tanto, Andrew observaba una demostración de Zack, quien combinaba su poder con la Lanza del Destino, mientras Warren se mantenía inmerso en la lectura de un libro.

–Andrew, tú serás el capitán del grupo –anunció Arcano con solemnidad.

Andrew no respondió de inmediato, su atención cautivada por la habilidad de Zack al moldear la lanza con su sangre, transformándola en una guadaña o ajustando su filo para distintos modos de combate. "Esto requiere un nivel de maestría impresionante", pensó, admirado por la destreza de Zack.

–Tienes un don, Zack –comentó Andrew, con una leve sonrisa–. El control que demuestras con esa arma es notable.

Zack asintió con humildad, agradeciendo el halago. Pero Warren, que hasta entonces había permanecido en silencio, observaba con una mirada crítica. Sabía que el poder de Zack tenía un costo: el agotamiento extremo que venía del uso de su propia sangre como fuente de energía. Cerrando su libro, se levantó y se acercó al joven.

–Zack, te pregunto en serio, ¿sabes pelear? –inquirió Warren, con una frialdad inusitada.

Zack asintió, aunque no lo suficiente para calmar la duda en Warren. Sin mediar más palabras, Warren le asestó un golpe en el estómago, lo suficientemente fuerte como para que Zack se doblara de dolor.

–Te lo repito –dijo Warren, su voz cortante como el acero–. ¿Sabes pelear?

Zack, enfurecido, se lanzó contra él, intentando golpearle la cara, pero Warren esquivaba sus ataques con una rapidez desconcertante. En un solo movimiento, tomó el brazo de Zack y, con una llave, lo lanzó al suelo, apretando su brazo con fuerza.

–No te mientas a ti mismo –susurró Warren, mirándole directamente a los ojos–. Si no sabes pelear, no sobrevivirás en esta guerra.

Andrew, incapaz de contenerse, golpeó a Warren en la cara, forzándolo a soltar a Zack.

–¡¿Qué demonios te pasa, Warren?! Esto es demasiado.

Warren, con su expresión imperturbable, no respondió. Arcano llegó al lugar, observando la escena con una mezcla de confusión y desaprobación. Mirando a Zack, que aún sobaba su brazo dolorido, entendió lo que había sucedido.

–Esto no es un entrenamiento adecuado –declaró Arcano, su voz resonando con autoridad.

–¿Entrenamiento? ¡Casi le rompes el brazo! –Andrew soltó a Warren, pero la seriedad de Warren no se disipó.

–No estoy aquí para cargar con el cuerpo de un niño muerto –dijo Warren, desviando la mirada por un momento–. Eres militar, Andrew. Dime, ¿qué ocurre cuando un soldado sin el entrenamiento adecuado es enviado al frente?

Andrew lo sabía. Había visto a demasiados jóvenes inexpertos caer en combate, y no quería que Zack fuera uno de ellos.

–Mi maestro me enseñó a pelear –dijo Zack, levantándose con dificultad–. No necesitan preocuparse por mí. Estoy listo para esto.

Los tres adultos intercambiaron miradas. A pesar de sus palabras, Zack activó su visión especial, detectando una nueva presencia. Alguien se ocultaba detrás de las escaleras. Sin previo aviso, esquivó un golpe. El atacante era el mismo chico que habían salvado, ahora despierto y aparentemente listo para luchar.

–Oye, amigo, creo que estás confundido –intentó calmarlo Zack, pero el joven continuaba atacando.

Zack esquivó con destreza los golpes, consciente de que su oponente aún no estaba completamente recuperado. Sin más, Zack lanzó una patada giratoria que derribó al chico.

DIMENSIONALES: PROTECTORES DEL MULTIVERSO*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora