CAPÍTULO 20: BRINDIS

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En la cabina del capitán, el grupo se había reunido, examinando algunos planos que Morgan pudo conseguir de la nave de Amalgan gracias a un pedazo de tecnología que Arcano le había entregado. El descubrimiento fue impactante: la nave nunca fue diseñada para la guerra. Tenía la capacidad de albergar a un planeta entero si fuese necesario, pero Amalgan la había modificado para convertirla en un arma de destrucción masiva. Igual que los androides, creados originalmente para rescatar en situaciones de devastación, que ahora eran utilizados para lo contrario: aniquilar sin remordimiento.

El equipo analizaba la situación. El mayor problema de su ataque sería la nave en sí misma. Amalgan se había encargado de equiparla con un arsenal letal, destacando un cañón de fuego capaz de devastar un planeta con un solo disparo. Por otro lado, el Nexus no estaba en condiciones óptimas. Su reparación era rápida, pero el daño sufrido era demasiado grave para arriesgarlo en una batalla de tal magnitud.

—¿Qué haremos con Babel? —preguntó Mark, consciente de que, hasta ese momento, no había una respuesta clara para destruir la nave enemiga.

Un silencio tenso se instaló en la cabina hasta que una voz firme lo quebró.

—Yo me encargo.

Todos voltearon a ver a Andrew. Su respuesta no solo era inesperada, sino que también sonaba imposible. Pero uno de los presentes, uno de los cuatro, sabía que hablaba en serio.

—¿Estás seguro de poder hacerlo? —preguntó Warren. Conocía bien a Mercury, confiaba en él, pero necesitaba escucharlo confirmar lo que estaba dispuesto a hacer.

Andrew solo levantó su puño.

—No te preocupes. Esa nave va a caer de un solo golpe.

Warren soltó una risa baja y ladeó la cabeza. La confianza de Andrew era contagiosa, pero los demás seguían confundidos, intentando descifrar su plan.

—Bien. Sin la nave, aún quedan los soldados de Amalgan. Ellos harán lo imposible para evitar que lleguemos hasta él —señaló Andrew.

El holograma proyectó la máquina de Amalgan: un domo con una base de titanio, en cuyo centro se encontraba una silla rodeada de cuatro antenas.

—Amalgan necesitaba los poderes de Arcano para que su máquina funcionara de manera correcta —comentó Morgan.

Zack frunció el ceño, tratando de conectar las piezas del rompecabezas.

—Amalgan puede absorber energía. Así robó los poderes de sus otros hermanos. ¿Por qué, entonces, necesitaba el poder de Arcano?

Warren cruzó los brazos, reflexionando antes de responder.

—Arcano no solo era capaz de contener materia, también podía controlar energía. Amalgan solo puede asimilarla, pero con limitaciones. No puede usar los poderes que ha robado al mismo tiempo.

El rostro de Morgan se ensombreció.

—Cuando active su máquina, liberará una cantidad de energía que no podrá absorber... Pero ahora que tiene el poder de Arcano, podrá contenerla y controlarla.

El peso de esas palabras se hizo sentir en la habitación.

—Cuando Amalgan esté en ese domo, no podrá usar sus poderes. Ese sería el mejor momento para atacar —señaló Mark.

A pesar de la estrategia, todos sabían que alcanzar a Amalgan en su estado más vulnerable sería una tarea monumental. Sus máquinas lucharían con más ferocidad que nunca para proteger a su amo.

Morgan suspiró, pasándose una mano por el cabello.

—Tengo un problema también. Perdí mis armas cuando el Nexus cayó. Solo tengo el cuchillo que Arcano me dio, pero no creo que eso funcione.

DIMENSIONALES: PROTECTORES DEL MULTIVERSO*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora