CAPÍTULO 10: EN FORMA.

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—¿Cómo que irás solo? —preguntó Warren, observando a Arcano con una mezcla de sorpresa y preocupación al enterarse de que reclutaría a su nuevo miembro sin ayuda.

—Es lo mejor, Warren. Todos ustedes necesitan descansar —respondió Arcano con serenidad. Tras la reciente batalla contra las tropas de Amalgam, ninguno de ellos había tenido oportunidad de reponer sus fuerzas. Incluso Warren, siendo un fantasma, había llegado al límite de su poder, y la falta de descanso amenazaba con debilitar su control sobre sus habilidades.

Arcano señaló a Mark y Zack, quienes parecían disfrutar una película, inmersos en una pequeña pausa de paz en medio de su agotador viaje.

—No te preocupes. El Nexus puede proveerles todas las comodidades que necesiten para recuperarse —aseguró Arcano.

Warren observó a Andrew, absorto en la lectura de una edición antigua de *Drácula* de Bram Stoker, y, aunque reticente, asintió. —Entonces, ¿el Nexus podría proporcionarme lo que yo le pida? —inquirió, sopesando las posibilidades.

Arcano sonrió ligeramente. —El Nexus no solo permite viajar entre mundos, sino que también asegura que sus ocupantes tengan lo necesario para sobrevivir en el multiverso. Aquí pueden fortalecerse y estar listos para lo que venga.

Warren meditó sus palabras, consciente de que los chicos necesitaban recuperar sus fuerzas. La última batalla contra el ejército de Amalgam le había dejado claro que nunca antes habían enfrentado una amenaza semejante. Después de un momento, cedió.

—Muy bien, ve solo por el nuevo recluta —dijo, soltando un suspiro resignado.

—Hubiera ido aun sin tu permiso, Warren —respondió Arcano con una ligera sonrisa antes de cruzar el portal, dejando a Warren solo con sus pensamientos y un poco de frustración.

Cuando el portal se cerró, Warren dirigió su mirada a los dos jóvenes héroes. Aunque evitaba involucrarse emocionalmente, no podía ignorar el potencial de Mark: su habilidad no solo le permitía realizar hazañas extraordinarias, sino que también mostraba gran habilidad en combate. Sin embargo, Zack era otro asunto. Warren admiraba su valentía y habilidad, pero la naturaleza de su poder —extraer la sangre de su propio cuerpo para atacar— lo ponía en riesgo constante. Usar su habilidad lo debilitaba peligrosamente, y Warren sabía que sus enemigos no dudarían en aprovechar cualquier vulnerabilidad para destruirlo.

—Tú vienes conmigo —dijo Warren, agarrando el brazo de Zack sin darle oportunidad de replicar. Ante la sorpresa de los demás, su mirada verde y penetrante evitó cualquier intervención.

—Nexus, prepara una sala de entrenamiento —ordenó Warren.

Una trampilla se abrió bajo sus pies, revelando una escalera. Sin soltar el brazo de Zack, Warren comenzó a bajar. Los demás intercambiaron miradas de preocupación; la dureza de Warren les causaba cierta incomodidad, especialmente en un momento en el que necesitaban descansar.

Mientras descendían, Zack se mantuvo en silencio, sin atreverse a mirar a Warren, quien tampoco parecía interesado en iniciar una conversación. Al final de las escaleras, se encontraron en una sala amplia, llena de equipo de entrenamiento: desde pesas y mancuernas hasta espadas de madera y muñecos de lucha.

Warren avanzó hasta el centro, despojándose de su capa, y señaló un tatami de combate.

—Quiero que pelees conmigo —ordenó, cruzando los brazos detrás de la espalda.

Zack se estremeció ante la idea de enfrentar a Warren, cuya presencia era intimidante y cuyo poder era incomparable.

—¿Es en serio? —preguntó Zack, intentando mantener la compostura.

DIMENSIONALES: PROTECTORES DEL MULTIVERSO*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora